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Yolanda González, militante asesinada por la ultraderecha y símbolo del fracaso de la Transición

Se cumplen 40 años del secuestro, tortura y asesinato de Yolanda González por parte del comando de ultraderecha «Fuerza Nueva». El 1 de febrero de 1980 la sacaron de su piso, la torturaron y la asesinaron a tiros. Su cuerpo fue abandonado en una cuneta de una carretera al suroeste de la Comunidad de Madrid. Tenía 19 años.

Yolanda vivía en un piso humilde en el barrio obrero de Aluche. De repente, entraron por la fuerza en su piso y la metieron en un coche. Le dijeron que eran policías y la acusaban de ser de ETA. En un descampado la hicieron bajar del coche y le dispararon tres veces. Emilio Hellín, su asesino confeso, no se arrepiente de lo que hizo.

Emilio Hellín fue condenado a 43 años de prisión. Se fugó en febrero de 1987 a Paraguay. La Interpol lo detuvo en 1990 y cumplió sólo 14 años de los 43 a los que le habían condenado. En 2013 un periodista reveló que Emilio Hellín colaboró con el Ministerio del Interior como asesor de la policía en investigaciones criminales durante los años 2006, 2008, 2009, 2010 y 2011. Unos servicios por los que había cobrado 140.000 euros.

El asesinato de Yolanda es la prueba palpable del la relación entre algunos sectores de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y el terrorismo de extrema derecha. Además, deja en evidencia el fracaso de la Transición, que ha permitido que jueces, fiscales y policías construyan un país en el que nunca tuvieron que rendir cuentas por sus crímenes.

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