fbpx

Unidad de destino en lo estructural

Autor:ctxt.

1- Todo lo que ves al abrir una ventana se relaciona. La disciplina con la que todo lo disperso se unifica es la poesía. O el periodismo. O la parapsicología. Este artículo pluridisciplinar –utilizaré todas esas disciplinas, hasta el punto que acabaré hablando, lamentablemente, con un muerto–, pretende unir cuatro escenarios –MAD DF, MAD, Cat, Murcia– en uno. La época.

2- No es tan importante la negativa a regular los alquileres, por parte del PSOE, como la estilística empleada. Incentivos fiscales. ¿Qué significa ese eufemismo? Que si el propietario rebaja el 10% de un alquiler, desgrava un 90%, cuatro mantas y un peine. Es decir, a cambio de una rebaja que sigue situando el alquiler fuera de la oferta y la demanda, en las Quimbambas, el Estado recompensa con una importante cantidad de dinero público al propietario. La propuesta PSOE explica a escala 1:1 la economía Castor. Permite visualizar el neoliberalismo. No tiene nada que ver con el liberalismo, al fin y al cabo un código ético. Adam Smith, cuando describe la mano invisible, dedica más espacio-tiempo a advertir sobre las bofetadas que puede dar esa mano invisible cuando se pone flamenca y abandona el criterio moral. El neoliberalismo, así, carece de dimensión ética. No es tanto una teoría económica como una teoría del Estado. Es el Estado facilitando negocios que no repercuten en él ni en la sociedad. El resultado es una suerte de comunismo derechista, en el que la nomenclatura y la nomenclaturita quedan sustituidos por lo que Smith denominaba el “propietario”, y Scorsese los “chicos listos”. Es una desigualdad creciente y sostenida e insostenible, imposible en su desmesura sin la participación del Estado. E, importante, en el caso de los alquileres, más allá del deber. La UE –no se pierdan el punto 6– prohíbe–esa es, glups, la palabra–, salvo algunos momentos de pasmo en pandemia, cualquier política económica socialdemócrata. No obstante, aún conserva algunos tramos de moralidad política Smith. Por ejemplo, los grandes Estados de la UE limitan y regulan los alquileres. El radicalismo económico del PSOE supera, en el tema alquileres, al de la UE. ¿Por qué?

3- Porque desde hace años los alquileres han entrado, a través de fondos de inversión, en el Ibex, una institución extraña, que sólo existe en Corea del Sur y en Esp. El Ibex es una rareza oriental, pero también el punto de discusión de la política y la economía Esp. En Esp, así, todo es posible –es posible una ley de eutanasia, una ley de matrimonio homosexual, tal vez una ley trans, punteras–, en tanto todo es imposible en el campo económico. Es imposible incluso correcciones europeas al alquiler, esa calderilla. El Ibex es el punto informal en el que se decide lo imposible. Paralizado desde marzo del 2020, el Ibex vuelve. Y con él, el PSOE. Los cambios en el ministerio que gestiona Ábalos explican esa vuelta del Ibex por etapas. No del exilio. De una suspensión, de unas vacaciones creativas, en las que, incluso, habló de una Renta Básica, indicio de que la Renta Básica no vendrá, que vendrá, de las agendas de las izquierdas, sino del Ibex. Cuando la necesite para cobrarla. La propuesta de Ábalos es resituarnos después de ese despelote Ibex. Nos resitúa donde estamos desde los 80 –no se pierdan el punto 7–. En el país en el que uno puede enriquecerse más rápido, que decía Solchaga, cuando la libertad de expresión de los políticos era mayor. Era absoluta. Es importante la propuesta Ábalos, una vez corregida la ausencia de su libertad de expresión. Puede ser un indicio sobre la gestión e itinerario de los New Generation. En pleno franquismo, el Plan de Estabilidad pudo crear la suficiente riqueza para satisfacer a la nomenclatura y a la sociedad. Está por ver que esa gesta del pelotazo horizontal se pueda repetir ahora, en una sociedad nuevamente desindustrializada, pero chorrocientos años después y consagrada a la economía neoliberal. Indica, también, que el PSOE no ha tomado nota de la anterior crisis y que no supo leer el 15M –un desperdicio; el 15M no volverá; lo que vuelva estará muy enojado; no querrá política–. Que la agenda de Sánchez está cerrada al tema democracia. Y, ya puestos, al tema territorial. Explica que confía en ganar elecciones ante el terror social a la nueva extrema derecha.

4- La extrema derecha es neoliberalismo. En Cat se corrige eso con un discurso social que tira de espaldas, el sello de las extremas derechas I+D. Al punto que el votante CiU de los 80 –hoy abuelitos que mantienen con vida el Procés–, se autodefinen como izquierda, al límite de la CUP, la extrema izquierda sentimental del futuro. La izquierda sentimental es, snif, el último estadio de la izquierda, me temo. Después de una sentimentalización intensiva, la izquierda pasa a ser algo muy próximo a la derecha. En MAD la extrema derecha progresa adecuadamente, pero no ha llegado a eso. Vox, que nació para eso, no lo ha podido hacer, por un error de casting en su staff. Es posible que lo haga el PP MAD, muy creativo. Si alguien puede hablar hoy en Esp de “mis descamisados”, sin que se le rompa la mandíbula de la risa, es Isabelita –Ayuso–. El 4M se enfrentan en MAD, así, dos propuestas neoliberales. Se enfrentarán, por tanto, por temas apolíticos, sentimentales, identitarios. Por tonos. No por nada importante. Lo importante no está en juego desde el indicio que nos dio Ábalos. El PP tiene dos cosas que le hacen más libre que el PSOE en ese combate.  Una es la desfachatez. La capacidad de emitir declaraciones confusas y crispantes, que se comen al resto de discursos. Que les obliga a contestar ese discurso majara, emitido para perder el tiempo en ser contestados. La otra libertad viene de Europa. El partido de Orbán ha abandonado el PP europeo. No ha sido una depuración. Ha sido un abandono, una búsqueda de nuevos territorios de caza. El resultado es que queda un área deshabitada en el PP europeo, que el PP puede habitar. Son muchas casillas –las que ocupaba Orbán– antes de llegar a la extrema derecha explícita. El PP sale, en campaña, como vencedor. La razón: ante la paralización política y democrática –el sello: la ley de alquileres–, la extrema derecha sale como vencedora. Siempre. Es un gran momento, por todo ello, para que las izquierdas cainitas MAD –dos– emitan política y no sentimientos. El resultado de esas izquierdas en MAD puede suponer cambios, o no, en el Gobierno. Un resultado negativo, en contrapartida, sólo puede repercutir en su derechización.

El 4M se enfrentan en MAD dos propuestas neoliberales. Se enfrentarán, por tanto, por temas apolíticos, sentimentales, identitarios. No por nada importante

5- Se sabe cómo llegan las nuevas extremas derechas al poder –por el voto–, pero se ignora cómo salen de él –no necesariamente por el voto, me temo–. Cat es el Laboratorio de la Humanidad en Esp al respecto. Explica, con dos años de avance, una crisis democrática, social y económica. Estos días está explicando, a tiempo real, su carácter hegemónico de la ultraderecha, su libertad, su carácter determinante allí donde se mete, y las dificultades para ser defenestrada por los mecanismos clásicos. Se está retrasando la formación del Govern. Un indicativo de cómo aprieta el trumpismo, y de las dificultades para ser leído como ultraderecha cuando marca los marcos compartidos por partidos de izquierda. Se especula con que el retraso sobrepase el calendario. Es decir, la legalidad. Lo que se traduciría en confusión, la esencia del trumpismo. Borràs, Presi del Parlament, ha declarado, a su vez –las declaraciones parlamentarias y las emitidas a la prensa acostumbran a ser mentira; pero apuntan maneras–, que estudia la modificación del Reglament del Parlament, para que su Presi no sea expulsada en caso de juicio por corrupción. Bajo la figura de la soberanía de los parlamentos, muy loable, se busca un imposible: que un Presi de Parlamento, pongamos, haga un butrón, y que eso no sea delito. Que un Presi no vaya a la cárcel por declarar la indepe –no se ha declarado ninguna indepe, pero una presi ha ido a la cárcel por ello–, pero también por robar un bolso –algo más común en la clase política esp–. Cat es, aunque no lo digan o no lo sepan, el referente del PP MAD. Si ganan, irán por ahí. Es el futuro. 

Tras la pandemia la Comisión invertirá el keynesismo lowcost, e intensificará la privatización de pensiones y sanidad

6- Empieza a ser evidente el colapso de la Comisión Europea por la cosa vacunas. En defensa de la Comisión se debe señalar que no nació para comprar y distribuir vacunas. O para detectar o prevenir pandemias. Su objetivo es la implantación de un modelo neoliberal en la UE. Su objetivo y funciones son las visualizables en Grecia, un Estado fallido intensificado en ello en pandemia. Tras la pandemia la Comisión invertirá el keynesismo lowcost, e intensificará la privatización de pensiones y sanidad. Los logros de la Comisión, en pandemia, han sido tres. La mutualización de la deuda, de manera informal –es decir, difícil de repetir y de sostener– a través del BCE, y hasta que Alemania, el Ibex europeo, diga prou. Lo de las vacunas –algo precario; pero sin ello ahora estaríamos en modo Línea Maginot; o, peor y más probable, en modo Línea Sigfrid–. Y los New Generation, aún por ver cómo rompen en el rompeolas esp, y en qué medida serán herramientas para la “colaboración público-privada”, eufemismo europeo comparable al hispano “incentivo fiscal”. La UE, vamos, puede tolerar un grado alto de locura esp. En tanto no es importante. En tanto es neoliberal.

7- Sobre la nueva etapa esp, que puede intensificar el neoliberalismo de la Comisión en el biotopo, que puede dejar el neoliberalismo como lo único votable, que puede dejar la opción de reducción democrática Cat como endémica en los territorios de extrema derecha, lo único claro es que empezó, en esta fase, en Murcia. A principios de siglo hice un viaje por la costa mediterránea para hacer unos repors –desoladores, por cierto–, sobre el boom inmobiliario esp. En Murcia me fui de cenorrio con José Ramón Jara, líder entonces del PSOE murciano. Al poco moriría. Era un buen hombre. Químico, docente universitario, humilde, cabal, honesto, con el que vertebré cierta complicidad intelectual. Es ese PSOE que uno se encuentra en el territorio, y que va desapareciendo conforme se va acercando a la concreción del poder. El PSOE es, así, una suerte de SPD. Un partido de varias generaciones, en el que está quién tiene que estar, pero que se convierte en una suerte de partido Mad-Max conforme se acerca al KM0 del sistema radial. En ocasiones, antes. Me impresionó de aquella conversación una sinceridad pesimista, poco frecuente entonces y ahora. Una capacidad de diagnóstico valiente. Me explicó el sistema murciano, en el que nada era lo que parecía. El agua, la deseada agua del Ebro, serviría como otros trasvases: para venderla a urbanizaciones. Ese era el punto de riqueza de la agricultura murciana. El otro punto de riqueza del biotopo era la desregulación urbanística. Avanzaba por tramos legales hasta que, cuando eso era imposible, lo hacía, otra vez imparable, a través de la compra y el soborno. Finalizó con un “el pastel es tan grande que muchas personas, muchísimas, el resto, viven de las migas. Las izquierdas no podemos ofrecer nada sin cambiarlo todo. Y no pinta. Yo, al menos, no sé cómo. No sé cómo. No sé cómo”. La desregulación. La locura. Las migas. La época. 

Link: https://ctxt.es/es/20210301/Politica/35415/alquileres-regulacion-psoe-catalunya-neoliberalismo-unidad-guillem-martinez.htm

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar