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Una empresa italiana impide la fabricación de respiradores porque así pierde dinero. La codicia por encima de la vida humana

Después de que unos jóvenes italianos profesionales de la impresión 3D decidieron fabricar respiradores artificiales para conseguir aliviar la situación de un hospital de Brescia  y que fue seguida por cientos de este tipo de profesionales para la fabricación 3D de estas máquinas que pueden mantener con vida a muchas personas que están en la UCI afectados por el virus y con dificultades respiratorias, se ha abierto una batalla entre el fabricante original de los respiradores y los desarrolladores de su versión en 3D.

Estos jóvenes italianos, Cristian Fracassi y Alessandro Ramaioli, se empeñaron en conseguir la fabricación de estos aparatos, y para ello tuvieron que pasar por encima del fabricante original que, aunque no podía suministrar la pieza, se negó a compartir el archivo 3D de las piezas con los desarrolladores. Incluso llegó a amenazarlos con una demanda por infracción de patente si intentaban hacerlo por su cuenta. Aun sin los planos, siguieron adelante de todos modos, creando el archivo 3D desde cero. El ‘arreglo’ funcionó y aunque sus creadores confiesan que no son piezas tan duraderas ni reutilizables, el coste de cada impresión hace que sea una opción más que viable. ¿Por qué no hacen más? Por el miedo a un problema legal. Asqueroso. Hicieron más de 100 a un coste que no superó el euro por unidad mientras que la compañía del diseño original tiene un precio de unos 10.000 euros la unidad. Por desgracia estos chicos han optado por no seguir con su proyecto y guardar los planos por miedo a demandas judiciales que les perjudiquen económicamente.

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