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Una carrera contra los prejuicios.

Las pasadas Olimpiadas de Tokio 2021 serán recordadas como unas de las más reivindicativas de la historia. Se desataron muchas polémicas en torno a la sexualización excesiva de la indumentaria de las deportistas; se luchó para romper prejuicios sobre la orientación o identidad de las personas. En definitiva, al menos yo, las recordaré como «Las Olimpiadas por la Igualdad». Pues todo parece indicar que los presentes juegos paralímpicos, que han dado comienzo ayer, martes 24 de agosto, están destinadas a seguir ese mismo camino. Al menos esa idea es la primera que me asalta al conocer la historia de Valentina Petrillo.

Esta mujer trans de 47 años decidió comenzar el cambio hace algo más de dos años, cuando finalmente habló con su familia para sincerarse con ellos y sobre todo con ella misma. Es mujer, siempre lo ha sido y necesitaba iniciar el largo y duro camino del tránsito para ser completamente feliz. Comenzó la terapia con hormonas y poco a poco su cuerpo fue cambiando para adaptarse a quien es realmente. A quien siempre ha sido. Hasta aquí, podría parecer una historia más, difícil, ninguna es fácil, pero una de tantas. Pero el «problema» es que Valentina es atleta paralímpica. Durante la adolescencia le diagnosticaron una enfermedad degenerativa de la vista (Enfermedad de Stargardt), aunque esto no le impidió dedicarse a su pasión, el deporte, primero en el equipo italiano de Futbol Sala y posteriormente como atleta. Como atleta masculino cosechó varias medallas en su país, Italia en las distancias de 100, 200 y 400 metros. Ahora, como mujer, ha sido seleccionada para participar en los Juegos Paralímpicos. Y ahí comienza la controversia. Asociaciones Feministas de Italia y España han salido a la palestra para protestar por lo que creen que es un «injusta competición» si las atletas femeninas cis tienen que competir con una atleta femenina trans. Lo curioso es que Valentina y sus entrenadores han podido comprobar que tras el cambio ha perdido velocidad, en concreto 11 segundos en la prueba de 400 metros y 2,5 en la de 200 que es su especialidad. En declaraciones a la BBC Valentina dijo «Es mejor ser una mujer feliz y lenta que un hombre infeliz y rápido«. Por lo tanto queda claro que no existe esa supuesta ventaja. Sus niveles de testosterona están por debajo de los permitidos por el COI.

Todo esto me hace pensar ¿Por qué ese miedo a las mujeres y los hombres trans?. ¿Es fruto del desconocimiento?. Esas mujeres que se oponen a competir con una mujer trans ¿Saben lo que supone el proceso de cambio?. ¿Se ha informado sobre los efectos secundarios del tratamiento hormonal?. ¿De verdad piensan que la lucha por sus derechos pasa por privar a otra mujer de los suyos?. Lo siento, no puedo estar más en desacuerdo. No puedo entender el feminismo, la lucha por la igualdad, por tener los mismos derechos privando a otro ser humano de ellos. No me importa si una persona nació mujer según la biología o nació hombre con el mismo criterio. Ser mujer, ser hombre es algo mucho más complejo que una característica biológica, que un par de genes. El ser humano es mucho más y cualquier otro planteamiento es simplista. Reducirnos a una serie de características biológicas es del todo absurdo. Quiero pensar que llegará el día en que cualquier ser humano pueda finalmente ser quien es sin que nadie, absolutamente nadie ponga objeciones, intente decirle lo que está bien o está mal, quiera poner límites a su libertad de ser sin más. Como diría John Lennon «Puedes pensar que soy una soñadora, pero no soy la única».

Fuente declaraciones: BBC

Fuente imagen: Gazzetta

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