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Una buena cadena de frío marca la diferencia

Autoría: Unicef

Las vacunas son una de las herramientas más eficaces que tenemos para prevenir enfermedades y muertes, especialmente entre los niños. Cada año, salvan hasta 3 millones de vidas de niños y niñas en todo el mundo.

Para que las vacunas funcionen de manera efectiva, deben almacenarse a un rango de temperatura específico. Los frigoríficos, congeladores y cajas frías que mantienen esta temperatura se denominan ‘cadena de frío‘. Sin embargo, mantener las vacunas lo suficientemente frías puede convertirse en un gran desafío para muchos países debido a que cuentan con equipos antiguos o un suministro de electricidad poco fiable.

Un ejemplo lo encontramos en Ghana, que no es ajena a esta situación. En el centro de salud Dokrochiwa, en el distrito de Ayensuano, contaban con un refrigerador de 31 años que ya estaba dando problemas.

A menudo registraba temperaturas superiores a los 2-8 grados centígrados requeridos para la mayoría de las vacunas rutinarias infantiles, como la pentavalente, la vacuna contra la poliomielitis y el sarampión, la de la paperas o la rubéola. Además, tenía las bisagras rotas, lo que empeoraba aún más la situación porque no permitía mantener la temperatura requerida en su interior.

Este centro de salud se encuentra en una zona remota de Ghana y funciona como centro de vacunación local, pero también apoya a otros dos centros sanitarios de la comunidad.

Los desafíos que enfrentaba este centro de salud ya son parte del pasado. UNICEF apoyó en Ghana la realización de una evaluación de la cadena de frío para que la vacunación pudiera avanzar, y descubrió que más de la mitad de los centros de salud que prestaban servicios de inmunización no tenían equipos de cadena de frío aprobados por la OMS o, simplemente, no tenían ningún equipo. 

Sobre la base de esa evaluación, el Ministerio de Salud, con el apoyo de UNICEF, solicitó ayuda financiera a GAVI, la Alianza para las vacunas, a través de su programa para ayudar a los países a mejorar sus instalaciones de cadena de frío para que actividades como las inmunizaciones rutinarias infantiles puedan llevarse a cabo según lo planeado.

La solicitud fue exitosa. Poco después, la División de Suministros de UNICEF se puso manos a la obra para adquirir y entregar 2.343 equipos de cadena de frío a Ghana, incluidas más de 200 unidades alimentadas por energía solar.

Dokrochiwa fue uno de los 16 centros de salud en el distrito de Ayensuano que se beneficiaron de esta acción, así como de las inspecciones posteriores de UNICEF en todo el país para garantizar que los equipos funcionaban como debían. Así, después de 31 años, ¡el viejo refrigerador de Dokrochiwa pasó a la historia!

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