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Un programa de reconocimiento de méritos al profesorado universitario refleja la alta desigualdad existente entre hombres y mujeres.

El programa piloto de sexenios de transferencia recibe el doble de solicitudes de hombres que de mujeres, con una tasa de éxito del 73% para ellos y el 27% para ellas; una brecha de género que no se corresponde con la composición de las plantillas.

La brecha de género campa por las universidades. El Ministerio que dirige Manuel Castells acaba de publicar los datos de un programa piloto para reconocer sexenios de transferencia a sus profesores/as e investigadores/as y los resultados añaden argumentos a quien señala la desigualdad que sufren las mujeres en los campus.

Dicen los datos que los hombres han presentado el doble de peticiones que las mujeres para obtener estos sexenios (10.560 frente 5.591), que incluyen un pequeño complemento económico anual de algo más de mil euros. También tienen mejor tasa de aceptación que ellas. Esto sucede en todas las ramas del conocimiento, independientemente de la composición de las plantillas, que ya de por sí también reflejan esta brecha.

En concreto, los hombres han realizado casi el doble de peticiones de reconocimiento de sexenios que las mujeres (65,4% frente al 34,6% las mujeres) de las 16.151 solicitudes registradas por la ANECA (Agencia Nacional de la Calidad y la Acreditación). Además, su tasa de solicitudes aprobadas casi triplica a la de mujeres (el 27% ellas, apenas una de cada cuatro son positivas, el 73% ellos). La combinación de ambos factores se traduce en que de las 6.859 solicitudes aprobadas (el 42,5% del total), solo una de cada cuatro (27,7%) es para una mujer.

Los sexenios son complementos a la productividad, la fórmula habitual en las universidades para reconocer la labor investigadora del profesorado. Para obtener uno se deben acreditar seis años de trabajo con resultados demostrables. Se solicitan a la ANECA, que estudia cada expediente en base a unos requisitos establecidos y decide si se dan o no.

Hasta ahora solo se otorgaban a la investigación y dentro de esta categoría había un campo para transferencia, pero en 2018 la agencia decidió realizar este programa piloto para otorgarle entidad propia. La transferencia de conocimiento se entiende, simplificando, como la labor de dar a conocer la investigación que se realiza en las universidades a la sociedad para que la conozca y la pueda aprovechar.

Autoría original: Daniel Sánchez Caballero y Ana Ordaz para eldiario.es

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