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Un cambio se avecina: la industria 4.0 ¡hágalo usted mismo!

Aunque superar el actual modelo de nuestra economía llevará todavía tiempo, estamos ante los primeros indicios de que la tecnología de las impresoras 3D supondrá el nacimiento de una nueva manera de producir todos los objetos que hoy conforman nuestra vida: prótesis, muebles, ropa, automóviles, electrodomésticos, herramientas, viviendas,  etc.

El modelo industrial actual está basado en la producción en cadena que logró un enorme aumento de la productividad y por tanto hizo accesible los objetos que antes solo podrían permitirse unos pocos. Esa producción en masa logró abaratar los precios de su producción gracias a una reducción del trabajo humano. Es lo que hemos llamado la revolución industrial que rompió con el modelo artesanal en el que la mano de obra del hombre era casi la única que fabricaba las cosas.

Ahora parece que volvemos para atrás pero para dar un gran salto adelante, un salto positivo. La vuelta a un modelo de producción local gracias a la impresión en 3D supondrá pasar de llevar desde  las grandes fábricas como centros productores principales a pequeños talleres con ordenadores e impresoras 3D que imprimirán los objetos que necesitamos. La mano de obra del hombre no se requiere, solo para dar la orden a la impresora. Pierden sentido las megafábricas. Lo más lógico es el modelo descentralizado, se trataría de tener muchas pequeñas y medianos centros de producción con sus impresoras.

Esto traerá un sinfín de ventajas  como la drástica reducción en la cantidad de desechos industriales y basuras, la independencia del transporte de mercancías desde otros puntos lejanos al nuestro, y por tanto la reducción de la contaminación. Y también nuestros bolsillos se beneficiarán ya que muchos de nuestros bienes de primera necesidad serían mucho más asequibles económicamente debido al importante descenso de los costes a la hora de producirlos. El acceso a viviendas dignas y de calidad sería más igualitario y supondría una parte mucho más pequeña de los actuales gastos de compra a las familias. Por otro lado, el acceso generalizado a esta tecnología de comunidades en países en desarrollo puede suponer la autosuficiencia de las mismas y un proceso de redistribución de la riqueza sin parangón en nuestra historia.

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