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Tu energía para la paz ¿o para la guerra?

Fuente: Greenpeace

¿Sabías que nuestra energía alimenta la guerra de Ucrania? 

Pues sí, tú, yo y todos los españoles, cada vez que encendemos la luz o calefacción de gas en casa, empresa o industria, o usamos el coche/avión/tren, parte de esa energía se ha generado con combustibles fósiles (gas, carbón, petróleo) o uranio (energía nuclear) importados en buena parte de Rusia. Resulta que en el país del sol dependemos energéticamente de las importaciones globales en un 89%. Más concretamente, el 10% del gas (fuente: CORES), el 4% del petróleo (Fuente: CORESy el 39% del uranio (Fuente: ENUSAque utilizamos proceden de Rusia.  Increíble pero cierto.

Convertidos en cómplices involuntarias

Por si no teníamos bastante tsunami de crisis (climática, sanitaria, social, geopolítica, guerra, alimentaria..) ahora añadimos la crisis energética y la vergüenza como país de financiar con nuestra energía la guerra de Putin, guerra que está generando un genocidio y crisis humanitaria sin precedentes. Energías para la guerra que nuestro querido oligopolio energético (Iberdrola, Naturgy, Endesa, EDP, Viesgo) nos trae a casa convirtiéndonos en cómplices involuntarias mientras se enriquecen ilícitamente y nos venden mensajes de energías limpias para un planeta sostenible

Por cierto que estas semanas les hemos hecho algunas visitas.

Nunca habíamos hablado tanto de precios de electricidad, energía, vulnerabilidad energética y soluciones. Viviendo en un sistema económico dopado de combustibles fósiles e importados, el impacto social de esta guerra es claro por el el alza sin precedentes de los precios de la electricidad, el gas y los carburantes; la indignación social y el empobrecimiento de la mayoría, con especial impacto en los más vulnerables crece.  Por eso, en medio de la desgracia tenemos la oportunidad única de elevar el debate y exigir soluciones reales y no más parches para más de lo mismo.  Esta crisis energética no se resolverá cambiando de proveedores, también problemáticos por razones de derechos humanos o razones ambientales.

¿Soluciones? Energías para la paz en manos de la gente.

Solo la reducción de la demanda de energía (ahorro y eficiencia) y el tránsito acelerado a un sistema energético 100% renovable nos hará verdaderamente libres de la dependencia de los combustibles fósiles y nuclear con los que nos chantajea Rusia. Es la misma transición que ya debíamos hacer como respuesta a la emergencia climática, como recuerda el último informe IPCC (4 abril 22). 

Y es la misma propuesta y demanda que desde Greenpeace llevamos años exigiendo y demostrando que es posible: 100% renovable sí se puede, pero necesitamos que millones de personas participen y se adueñan de esta transición a la que por fin tenemos derecho. ¿Será esta guerra un repulsivo acelerador?

Es el momento de impulsar el poder de la ciudadanía frente al poder fósil y sus energías de la guerra (gas, petróleo, carbón, nuclear) para demandar el control de las soluciones que nos permitan satisfacer nuestras necesidades de servicios energéticos a precios asequibles, con energías para la paz:

Esta es la oportunidad para acelerar una transición energética urgente de toda nuestra economía  hacia un sistema energético eficiente, 100 % renovable y en manos de la gente que no puede llegar más tarde de 2040 (18 años!). Y de hacer que esta transición se lleve a cabo haciendo realidad todo su potencial beneficioso para el planeta y las personas. 

Renovables para la paz, tanto en Ucrania como aquí

Las energías renovables son energías para la paz, no sólo porque reducen el uso de combustibles fósiles y nuclear que financian las guerras sino porque pueden ser un eje vertebrador para alcanzar mayor prosperidad tanto en las zonas rurales como en las ciudades. Para que sea así, es esencial que se realice un despliegue masivo y urgente de las energías renovables, respetuoso con la biodiversidad y que tenga en cuenta la visión de las comunidades locales en el proceso de transición energética gracias a procesos de ordenación territorial coherentes con las necesidades energéticas y otros criterios ecológicos y sociales.  Es la oportunidad de apoyar un modelo distribuido, que fomente el autoconsumo y las comunidades energéticas así como priorice la implantación de renovables a gran escala en las zonas ya degradadas por otros usos humanos y excluyendo su implantación en zonas protegidas. 

odas estas soluciones son posibles y están ya disponibles, pero necesitamos que nuestros gobiernos y empresas posibiliten nuevas reglas  para acelerar a los nuevos actores y protagonistas: la sociedad y nuestra capacidad de innovar. 

En definitiva Energías para la paz y las personas como capítulo principal de esta imparable transición energética. 

Link: https://es.greenpeace.org/es/noticias/tu-energia-para-la-paz-o-para-la-guerra/

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