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Trump amenaza con volver a plantear ante el Supremo la deportación de jóvenes inmigrantes

El presidente de Estados Unidos anuncia que en breve enviará a la máxima instancia judicial del país «documentos mejorados» para cancelar el programa migratorio

Tras el golpe asestado el ayer por el Tribunal Supremo, Donald Trump ha anunciado este viernes a través de Twitter que planea un nuevo asalto contra la ley que protege de la deportación a centenares de miles de jóvenes sin residencia legal en Estados Unidos. El mandatario ha asegurado que volverá “en breve” a remitir al Supremo su propuesta para tumbar el programa conocido como DACA (Acción Diferida Para los Llegados en la Infancia), argumentando que la máxima corte no deniega su petición si no la forma en la que la ha presentado.

En este sentido, el presidente ha hablado de mandar al Supremo “documentos mejorados”, aunque en cualquier caso no será hasta el próximo otoño cuando los nueve jueces se pronuncien sobre si vuelven a revisar el caso. En plena preparación de su mitin electoral previsto para este sábado en Tulsa (Oklahoma), al que se espera acudan más de 100.000 personas —en medio de la pandemia—, Trump asegura que con el dictamen del jueves “no se perdió ni ganó nada”. El presidente ha hecho una analogía deportiva y ha calificado la respuesta del Supremo como un punt, lo que en el fútbol americano equivale a mandar la pelota al campo contrario y despejar el peligro.

En una decisión ajustada, por cinco votos a favor y cuatro en contra, los magistrados rechazaron el jueves los argumentos de la Administración de Trump de que DACA es ilegal y que los tribunales inferiores no tienen potestad para revisar la decisión de eliminarlo. La Casa Blanca lleva más de dos años intentando tumbar el programa que garantiza la permanencia de los conocidos como dreamers (soñadores) en suelo estadounidense.

Barack Obama puso en pie en 2012 a través de una acción ejecutiva el programa, que protegía de la deportación a centenares de miles de jóvenes sin residencia legal en el país que llegaron de niños y niñas con sus madres y padres. La iniciativa les concedió un permiso de trabajo, que deben renovar cada dos años, aunque no constituye un camino a la plena ciudadanía.

Autoría original: Yolanda Monge para elpais.com

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