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Siete claves sobre la ruta migratoria a Canarias

Autor: Comisión Española de Ayuda al Refugiado

En septiembre de 2019 se inició un repunte en la ruta migratoria a Canarias que se prolongó hasta mediados de julio de 2020. Desde agosto de este año hasta ahora se está viviendo un nuevo periodo en el que han aumentado las cifras de llegadas poniendo en dificultades la recepción y el acceso a derechos para estas personas. Estas son algunas de las claves para explicar que está pasando en esta peligrosísima ruta migratoria.

1. Una de las rutas más peligrosas del mundo. Según la OIM habrían muerto 414 personas en lo que va de año en la ruta canaria. Sin embargo, las víctimas podrían ser muchas más, dado que son diferentes los países que han comunicado naufragios y también hay familiares buscando a parientes que habrían salido desde la costa africana y no habrían dado señales de vida. El último naufragio se produjo a más de mil kilómetros de Canarias cuando explotó un cayuco en el que iban unas 190 personas de las que solo habrían sobrevivido 59.

2. El regreso de los cayucos. En los dos últimos meses se han reincorporado a la ruta canaria los cayucos, barcazas más grandes con capacidad para trasladar a un número mayor de personas. Entre los que han llegado a Canarias en los últimos dos meses han predominado los cayucos senegaleses, que habrían salido desde la costa norte del país, Saint Louis sobre todo, pero también desde el sur, desde ciudades como Mbour. Las salidas tan lejanas comportan más riesgos porque la travesía es mayor y están más expuestos a las inclemencias del tiempo y del mar, así como por el enorme riesgo de desorientación. Cabe destacar que la mayoría de este tipo de embarcaciones toman rumbo a Tenerife, guiados por el Teide, la montaña más alta de Canarias. Mientras que las personas que han intentado durante este año llegar a las islas en pateras, embarcaciones más reducidas, suelen hacerlo desde la zona sur del Sahara Occidental.

3. Flujos mixtos y pandemia. La ruta canaria registró en septiembre un incremento en el número de personas llegadas, pasando de las 26 de media diaria que arribaron en agosto a las 75 que dejó la cifra total de personas llegadas en septiembre y las casi 200 personas diarias que está dejando el mes de octubre. Esto se debe a la incorporación de nuevos perfiles de personas a la ruta migratoria. A las de personas procedentes de Malí, predominante durante la primera mitad del año, se han sumado también personas afectadas económicamente por la pandemia, procedente sobre todo de Marruecos y Senegal. El cierre turístico, el bajón económico y la falta de expectativas de recuperación han hecho que personas que no pensaban incorporarse a la ruta migratoria lo hayan hecho buscando una oportunidad. Por tanto, a personas que buscan protección internacional al salir de un país en conflicto se han sumado también otras que están afectadas por la situación económica y están componiendo los llamados flujos mixtos que en estos momentos se dan en la ruta canaria.

4. Arguineguín, centro de una grave situación humanitaria. En el suelo del muelle de Arguineguín, en la isla de Gran Canaria, han llegado a dormir más de 1.300 personas, centenares de ellas durmiendo sobre el asfalto y a la intemperie. Las instituciones y la sociedad civil de Canarias reclaman el desmantelamiento de esta instalación que se ha convertido en un recinto sanitario sin condiciones mínimas de recepción en este muelle, el más utilizado para desembarcar a las personas que se rescatan en el Atlántico, y a la reubicación de las personas. Así es evidente que el muelle de Arguineguín no puede ser el lugar de recepción, filiación y de pruebas sanitarias.

5. Acogida y pruebas médicas. El repunte migratorio de 2020 ha coincidido en parte con la irrupción de la pandemia. Desde su irrupción a todas las personas que llegan a Canarias se les hace una prueba PCR en el punto de llegada (muelle de Arguineguín, Nave de Puerto del Rosario, CETI de Las Américas) y según sus resultados son aislados o comienzan una cuarentena con seguimiento y nuevas pruebas para verificar su estado de salud. Esto ha añadido complicaciones a un sistema ya debilitado por la escasez de recursos de acogida humanitaria de emergencia en Canarias, donde había poco más de 300 plazas hasta hace un año. A día de hoy hay casi 5.800, según informó EFE con datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, de las que el 78% están en recintos turísticos cerrados previamente por la crisis derivada de la pandemia.

6. Menores separados de sus padres. Hasta doce niños y niñas fueron separados de sus padres y madres al llegar a Canarias por orden de la Fiscalía, lo que causó inmenso dolor no solo a los progenitores, sino especialmente a los niños y niñas. Según denunció la Sociedad Canaria de Pediatría Extrahospitalaria, el sufrimiento al que se estaba sometiendo a los niños y niñas era inexplicable. Hubo casos en los que los niños y niñas lloraron durante 24 horas y no querían ingerir alimentos y ante la tensión de la situación tuvieron que recurrir a la reunificación apresurada con sus padres y madres. Hay familias que han estado durante dos meses separadas a la espera de pruebas de ADN que confirmen su maternidad o paternidad y que en la inmensa mayoría de los casos la confirma.

Ahora, la Fiscalía ha indicado que no se vuelva a separar a las madres y los padreAcs de los niños y niñas que llegan a las Islas. Igualmente se seguirán haciendo las pruebas de ADN. Se ha solicitado más diligencia al Ministerio del Interior en la realización de las mismas y que mientras los resultados llegan, las familias puedan permanecer unidas. Asimismo, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ha aumentado las plazas a través de dispositivos y plazas de emergencia abriendo tres nuevos centros específicos para mujeres solas con hijos a su cuidado.

7. Expulsiones a Malí. Las personas procedentes de Malí que han seguido llegando en los últimos meses fueron mayoría en la primera mitad del año. Malí vive un conflicto bélico y gobernado por una junta militar y es primera línea ante el desierto y está siendo afectado particularmente por el cambio climático. Se trata de un país que  no está ofreciendo garantías vitales a sus ciudadanos para desarrollar una vida segura ni digna. La ruta canaria es la única alternativa que han encontrado centenares de sus ciudadanos para buscar una oportunidad. En los primeros tres meses del año, España expulsó desde Canarias a Mauritania a más de 130 malienses, de un total de 160. La mayoría de ellos fueron expulsados posteriormente por Mauritania, por lo que las personas que salieron de un país en conflicto fueron devueltas a él.

Actualización: El ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones anunció en la presentación de presupuestos el 30 de octubre el incremento de 3.500 plazas de acogida, con especial foco en las Islas Canarias, una medida que CEAR celebra y que desea que pueda ser efectiva lo antes posible como principal solución a los problemas que se viven en las Islas actualmente.

Link: https://www.cear.es/siete-claves-sobre-la-ruta-migratoria-hacia-las-islas-canarias/

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