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Repensar las ciudades

Se cumplen cinco años desde la aprobación de la Nueva Agenda Urbana de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible, celebrada en Quito (Ecuador) el 20 de octubre de 2016. En un contexto marcado por la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París contra el cambio climático, la Nueva Agenda Urbana surgió para reforzar el papel de las ciudades como solución (y no causa) de los problemas globales a los que nos enfrentamos.

Acostumbramos a identificar las ciudades como focos de contaminación, exclusión social y precariedad laboral. Sin embargo, la Nueva Agenda Urbana propuso un cambio de paradigma basado en la ciencia de las ciudades, estableciendo normas y criterios para la planificación, construcción, gestión y mejora de las zonas urbanas. Bien planificados y gestionados, estos espacios pueden ser ecosistemas ambiental, social y económicamente sostenibles. No en vano, las ciudades son hogar para miles de millones de personas. Si lograran satisfacer las necesidades diarias de su población minimizando el impacto ecológico y social de las mismas, la repercusión de las ciudades alcanzaría niveles globales en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Esto no significa que una ciudad tenga que autoabastecerse en todos los aspectos. Claro ejemplo de ello es su dependencia del medio rural para subsistir. Pero si pequeños y grandes comercios de todos los barrios de la capital acordaran apostar por proveedores del medio rural de la provincia, el impacto de la vida urbanita se vería considerablemente reducido. Si todos los servicios que la ciudad ofrece se apelotonan en el casco urbano, los atascos para acceder a él cada mañana y escapar de él cada tarde serán interminables. Pero si se descentralizaran estos servicios de manera que llegaran incluso a los barrios periféricos, las necesidades de desplazamiento se reducirían, lo que a su vez desahogaría el saturado transporte público y descongestionaría el tráfico de vehículos particulares (y los pulmones de las vecinas y vecinos del centro de la ciudad, dicho sea de paso).

La crisis sanitaria, social y económica derivada de la pandemia ha puesto de relieve la necesidad de espacios urbanos saludables e integradores. Sin duda, los servicios públicos y las administraciones locales juegan un papel fundamental para tejer un ecosistema urbano equilibrado. Toca repensar las ciudades para poner el bienestar de las personas y del planeta en el centro. La Nueva Agenda Urbana se postuló hace hoy cinco años como herramienta para ello.

Fuente:

“Nueva Agenda Urbana” de las Naciones Unidades: https://uploads.habitat3.org/hb3/NUA-Spanish.pdf

Imagen extraída de la web oficial de promoción turística de Tenerife: https://www.webtenerife.com/es/mapas/documents/plano-santacruz-laguna-puertocruz-adeje-americas.pdf

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