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Refugio en tiempos de coronavirus

Autor: Comisión Española De Ayuda al Refugiado.

Vivimos tiempos extraños, en los que todo el mundo necesita encontrar refugio del coronavirus. Más extraños aún para muchas personas que tienen que afrontar esta peligrosa pandemia lejos de su casa, porque la tuvieron que abandonar debido a la guerra, la violencia o la persecución. Son personas doblemente refugiadas estos días cuyas experiencias de supervivencia pueden servir como fuente de inspiración para mirar conjuntamente al futuro con esperanza.

Si algo ha demostrado esta pandemia es que la solidaridad no entiende de fronteras. Por este motivo, CEAR ha decidido compartir todas esas historias humanas que se dan en sus espacios de acogida a través de este diario de refugio en tiempos de coronavirus que se irá actualizando con las últimas noticias en este mismo artículo y en las redes sociales de la organización con la etiqueta #DiarioDeRefugio. ¡No te las pierdas!

Khedidja llegó de Argelia en busca de la seguridad que en su país se le negaba, dispuesta a rehacer su vida; una vida en lista de espera, como la de la mayoría, debido a la pandemia que ha generado no solo incertidumbre sino también desconfianza e incluso el miedo hacia el contacto social. La seguridad de sus hijos e hijas es la prioridad y cualquier medida a adoptar parece poca. Las puertas de las casas han pasado a convertirse en las nuevas «fronteras» que permiten salvaguardar su salud, pero que al mismo tiempo paralizan sus procesos de inclusión por tiempo indefinido.

«Vine desde Colombia huyendo de la violencia». España era para ella un sueño de libertad. Libertad frenada en estos meses por una pandemia que frenó su formación y le privó de la liberación que para ella supone acudir a la escuela, aprender y rodearse de sus compañeros/as. Fue «un colapso» al que se repuso. Ahora disfruta del tiempo que antes no encontraba junto a su hermano, mientras espera que la normalidad regrese a su día a día para reiniciar su proceso de aprendizaje y la búsqueda de empleo gracias al apoyo de CEAR en Alicante.

Mientras tanto, hoy, desde su ventana, observa y controla todo: la actividad en las calles, las largas filas de personas esperando para entrar a los comercios, las visitas que llegan o las personas que se acuerdan de saludarla al pasar bajo su casa. Una mirada furtiva desde la ventana da inicio a los preparativos antes de decidirse a salir de casa, segura. Descubre más historias de refugio.

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