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¿Qué supone para el mundo la derrota del facismo de Trump?

Después de una racha vencedora de los partidos fascistas en el mundo (Trump en EEUU, Bolsonaro en Brasil, crecimiento de Vox en España, o Salvini en Italia y en general en Europa, gobiernos de Polonia y Hungría, etc.) poco a poco la gente empieza a entender lo peligroso que es el facismo.

Trump es admirador de líderes fuertes, es decir dictadores. No le gustaba tener que enfrentarse a unas elecciones para que el pueblo hablara. Y el pueblo habló y lo echó. A los fascistas nunca le gustó que el pueblo hable, y mucho menos que decida. 

Sin embargo, millones de personas siguen pensando que tener un líder fuerte, casi dictador es lo mejor, que las mujeres son inferiores a los hombres, que los gays y lesbianas deben curarse de su enfermedad, que lo militar debe prevalecer sobre lo civil, que el Planeta no debe de limpiarse de la contaminación a la que la sometemos, que las personas pobres no deben de recibir ayudas sociales, que las pensiones deben de ser privadas, como la sanidad y la educación y que por tanto esté segregada por clases sociales o por razas. Les gustan las armas y su uso. Rechazan la paz y la empatía. Al fascismo no le gusta la solidaridad en toda la Humanidad, prefiere el odio y el rechazo al diferente. Y todas estas ideas las tienen más o menos maquilladas millones de personas. Esto es el problema que tenemos que abordar, con diálogo, con hechos, con comprensión a los que caen en las mentiras y el odio del facismo, para recuperarlos de ese horrendo cáncer.

Da igual que se llamen como ahora Trump, Bolsonaro, Abascal, Salvini o Le Pen, o como se llamaban antes: Hitler, Franco o Musolini. Todos representan esas mismas ideas, y son esas ideas las que deberían de desaparecer de la mente de todos los seres humanos, porque no hay peligro más grave para nuestra convivencia, para la paz que el facismo.

La derrota de Trump en EEUU es la mejor noticia. No importa que haya sido por menos votos de lo que las encuestas preveían. Lo trascendente es la forma en la que se está yendo Trump que pone de manifiesto la verdadera cara del facismo, es la que tienen que ver sus partidarios, los que lo han votado para percatarse del enorme error en el que han caído, principalmente por haber sido engañados.

La derrota de Trump es el triunfo de la democracia, de la paz, del Planeta y de la Humanidad. Por diversas razones, derrotar al facismo debe ser el consenso necesario en el que se deben de encontrar no el arco parlamentario, sino de la inmensa mayoría de los seres humanos.  

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