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Puede tocarle a cualquiera

Resulta complicado disociar los factores implicados en los movimientos migratorios y analizar cuál determina la necesidad de dejar atrás el hogar. En nuestra mente suelen materializarse imágenes de conflicto y violencia cuando nos preguntamos por los motivos que obligan a una persona a ser migrante. Sin embargo, detrás de una buena parte de las migraciones ya se intuye la sombra de la crisis climática.

Si ahora hacemos el esfuerzo de poner rostro a las millones de personas que anualmente huyen de su tierra, seguramente nos vengan a la cabeza rasgos poco occidentales. Pues bien, los desastres naturales no entienden de continentes ni de océanos, ni mucho menos son capaces de distinguir seres humanos entre sí. No saben de geografía política, ni de historia ni economía.

Hasta hace pocos días parecía impensable que Alemania, símbolo de la prosperidad y motor de Europa, pudiera quedar anegada por el agua. Nos sentimos a salvo cuando el titular informa de que imágenes similares a las que hemos visto en las últimas jornadas provienen de lugares lejanos. Pero esta vez ha tocado bien cerca. Tan cerca que si la tormenta hubiera estallado a unos pocos miles de kilómetros, las inundaciones que han arrasado Centroeuropa habrían impactado de lleno en la Península.

Las decenas (si no cientos) de vidas que la tromba de agua se ha llevado tras de sí son irrecuperables. Los daños materiales parecen incalculables en estos momentos, pero nos queda la certeza de que Alemania y Bélgica invertirán en la infraestructura destruida y repartirán ayuda entre las personas damnificadas. Quedarán tocados, pero estos países se recuperarán de la desgracia. En África es posible que una persona superviviente de la tragedia ya estuviera atándose a la espalda lo poco que hubiera podido salvar, para echarse al mar como única escapatoria.

Hasta ahora, las consecuencias de las crisis que nos han asolado han sido, en mayor o menor medida, proporcionales al estatus que cada persona, país o sociedad ostenta en el orden mundial. En adelante, nos enfrentamos a una naturaleza enfurecida, que nos devuelve el tiro en forma de fenómenos climatológicos cada vez más extremos y que, tarde o temprano, nos hará igual de vulnerables ante sus consecuencias.

Imagen extraída de El País: https://elpais.com/elpais/2021/07/15/album/1626345355_276012.html#foto_gal_22

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