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Para superar la pandemia del COVID 19 Europa debe avanzar con África, en igualdad y en cooperación con las mujeres y con las Organizaciones de mujeres

Después de semanas sufriendo los devastadores efectos del virus SARS-Cov-2, parece claro que esta pandemia está afectando a mujeres, niñas, niños y hombres de diferente manera y está exacerbando las desigualdades, con un impacto diferente en función de la edad o de la vulnerabilidad económica y social.


La asociación de todos los actores internacionales con el continente africano es esencial para luchar contra esta pandemia y garantizar la salud en interés de todos. La Unión Europea y África también deben ser socios para la salud porque sin salud no hay bienestar, ni crecimiento.


La sociedad civil organizada está respondiendo a la crisis, desarrollando estrategias de lucha contra los impacto negativos de la pandemia, destacando en particular, el papel de las organizaciones de mujeres, especialmente activas en África. Estas organizaciones gracias a su intensa capilaridad social están contribuyendo a sensibilizar a la población en materia de prevención, así como a atender a los grupos más vulnerables.
Debemos aprovechar esta crisis y no perder la oportunidad para mejorar la capacidad de respuesta de la comunidad internacional a amenazas globales, y buscar soluciones centrada en las necesidades de las personas, con los derechos humanos como punto de referencia.


No podemos esperar ni un minuto más sin que se produzcan avances significativos hacia el logro de los ODS y la Agenda 2030. La pandemia no debe servir de excusa para retrasos insostenibles que irían en detrimento de las personas, del planeta y de la paz.


Las mujeres de todo el mundo y, en particular, las mujeres africanas tenemos derecho y reclamamos nuestra participación en pie de igualdad en la reconstrucción de nuestras sociedades tras la pandemia y en la re-formulación de un mundo que debe avanzar hacia la justicia global.
En este contexto, La Fundación Mujeres por África hace pública la siguiente declaración.


DECLARACIÓN
La lucha por la igualdad es más importante que nunca en una crisis como la que estamos viviendo, para garantizar la protección de los derechos de los más vulnerables. El mundo puede dar un paso de gigante si confía en el inmenso poder transformador de la igualdad.
Para afrontar esta pandemia se requieren respuestas contextualizadas y sensibles al género. África no es una excepción y las medidas en el continente han de tener en cuenta las necesidades locales y, en particular, las necesidades de las mujeres.


En la Estrategia Global de la Unión Europea hacia África ha de contemplarse la asociación para la salud como un ámbito prioritario de actuación.
Las mujeres han de ser parte activa y decisiva de los comités, órganos o plataformas constituidos para abordar los efectos de la pandemia. Por justicia y por eficacia, las mujeres tienen que participar en estos órganos de toma de decisiones, que sin ellas carecerán de una mínima legitimidad democrática.


En estos momentos es especialmente importante trabajar para cerrar la brecha digital y que todas las mujeres puedan acceder a las tecnologías de la información y la comunicación y beneficiarse de la enseñanza digital, que igualmente debe ser priorizada y puesta a su disposición.


Se han de reforzar los servicios públicos esenciales y, en particular, los servicios de salud. No se puede combatir eficazmente esta pandemia ni las que vengan en el futuro, si no aseguramos ya el acceso universal a unos servicios sanitarios básicos. En un planeta globalizado la fragilidad del sistema de salud de un país nos hace vulnerables a todos.

Las mujeres ocupan una posición central en la provisión de servicios de salud, pues representan mundialmente el 70% de los trabajadores sanitarios lo cual significa que están expuestas a un riesgo mayor de contagio. Asistimos a una feminización creciente de las profesiones médicas, incluyendo medicina general y especialidades. Además, en África, enfermeras y auxiliares tienen una especial relevancia al ser absolutamente esenciales, dada la carencia de médicos.


Los Estados deben tener necesariamente en cuenta el impacto diferenciado que las medidas de confinamiento tienen sobre las mujeres, en especial con el incremento de la violencia de género, y han de tomar las oportunas iniciativas legales y asegurar los fondos necesarios para garantizar sus derechos y su protección.


El confinamiento también tiene un impacto negativo en los ámbitos económico y social. Por un lado, las mujeres que trabajan en la economía informal realizando trabajos precarios, son las primeras en perder sus empleos. Y, de otro, se debe considerar la carga adicional de trabajo que recae sobre las mujeres, incluyendo cuidados y tareas domésticas.

Las organizaciones de mujeres rurales son fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria, mediante el desarrollo de tareas agrícolas y ganaderas, incluyendo la agricultura de subsistencia.


Es urgente y preciso destacar la importancia de la ciencia y de la investigación como
motores del desarrollo, incluyendo las aportaciones de las mujeres científicas, en particular, de las científicas africanas. Reivindicamos una transferencia inclusiva de los resultados de la investigación, que haga posible que las potenciales vacunas y tratamientos se distribuyan de manera global y equitativa en todos los países y se pongan al alcance de toda la población.


Esta crisis constituye una amenaza para la paz y la seguridad internacionales, pero que también es una gran oportunidad para alcanzar la paz mundial y la resolución de los
múltiples conflictos que hay abiertos en África. Ante el bloqueo del Consejo de Seguridad, es todavía más apremiante escuchar la llamada de las mujeres al cese de hostilidades y al diálogo en línea con la resolución 1325.

Las negociaciones de paz han de centrarse, como reivindican las mujeres, en las necesidades reales de la población y no – como hasta ahora – en posiciones inamovibles desde las que es imposible avanzar
hacia la reconciliación.


En definitiva, esta crisis es una gran oportunidad para revisar de manera inmediata los desajustes globales y promover valores democráticos de igualdad y justicia que pongan en valor la vida por encima de todo, lo que en todo caso requiere el empoderamiento de las mujeres. Las mujeres han de estar asociadas a la concepción y a la construcción del mundo después de la pandemia, sobre la base de un enfoque de género para
avanzar en la igualdad, que es una condición indispensable para un mundo más justo y más desarrollado. Y las estrategias, así como la acción política de la comunidad internacional y de la Unión Europea hacia el continente africano acertarán si se reconoce el protagonismo y la fuerza de África y del liderazgo de sus mujeres.


Por todo ello, INSTAMOS a la comunidad internacional, a la Unión Europea, a todos los Gobiernos, a las organizaciones económicas y sociales, a llevar a cabo todas las acciones precisas para luchar conjuntamente contra esta pandemia, impulsando la igualdad y contando con la participación activa y directa de las mujeres africanas, para contribuir a la construcción de un futuro mejor para todos.

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