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Pandemia y teletrabajo

Autora: Jeny Navarro

La pandemia del Coronavirus ha obligado desde hace meses a empresas a optar por el teletrabajo. Si bien la idea del Teletrabajo surgió hace 50 años, durante la crisis del petróleo, como una forma de reducir el uso de recursos no renovables, ha sido en los últimos años, con el boom de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, cuando realmente ha empezado a implantarse de una forma mas horizontal en todos los sectores.

Uno de los grandes beneficios de este sistema es el ahorro de hasta 30 % en infraestructura y aumento del nivel de satisfacción de la persona trabajadora, gracias a la mayor autonomía, flexibilidad, y facilidad para conciliar la vida laboral y la personal.

En el contexto de la crisis actual, incluso antes de la declaración de estado de alerta en España, el teletrabajo ayuda a continuar con la actividad de la empresa, si poner en riesgo de contagio a toda la plantilla, pero con el cierre total y las últimas medidas adoptadas que aumentan el nivel de confinamiento, son muchas las empresas que se han visto forzadas a aplicar este modelo o cesar la actividad.

Es cierto que el trabajo a distancia ha sido regulado muy recientemente, tanto en el sector privado como en el público. La legislación establece que el teletrabajo es voluntario. Pero las autoridades sanitarias ya no priorizan ni recomiendan el teletrabajo para cercar el virus, como ocurrió en otras fases de la pandemia, y el presidente del Gobierno y los y las ministras tampoco lo mencionan especialmente ni destacan en sus discursos públicos como sucedía en primavera.

Las medidas para contener en esta fase al virus se están centrando en los contextos de ocio y en el ámbito familiar y personal.

El último Acuerdo del Consejo Interterritorial de Salud, presidido por el ministro Salvador Illa y con la presencia de los y las consejeras de Sanidad de las distintas Comunidades, la mayoría acordó una serie de limitaciones para las zonas más afectadas por los contagios. En el acuerdo no se menciona el teletrabajo, ni entre las medidas obligatorias ni tampoco entre las recomendaciones.

Por último, cabe destacar el decreto que rige la situación de ‘nueva normalidad’ que vivimos, recoge que se deben «adoptar medidas para la reincorporación progresiva de forma presencial a los puestos de trabajo y la potenciación del uso del teletrabajo cuando por la naturaleza de la actividad laboral sea posible». El teletrabajo perdió además su «carácter preferente» frente a los ERTE.

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