fbpx

Motivos para el optimismo en la lucha contra la COVID-19

Autor: Julio Ríos

En los últimos 10 meses, los científicos han llegado a comprender mucho mejor la transmisión del virus y han desarrollado herramientas para gestionar la situación sanitaria. Las restricciones son ahora esenciales para aguantar hasta la primavera

Nunca antes los científicos habían pasado tan rápido de secuenciar un virus a inyectar una posible vacuna en el brazo de un voluntario. Hay 12 proyectos de vacunas en la fase tres de los ensayos que están probando su seguridad y eficacia. Varias parecen prometedoras. Una vez completadas las pruebas de seguridad, el próximo desafío será la fabricación y la entrega de dosis suficientes. Después habrá que asegurarse de que la población acepte la vacuna. La pregunta más importante tiene que ver con la estrategia: ¿se utilizará la vacuna para eliminar, suprimir o mitigar el virus? Distintos países seguirán caminos diferentes, basados en sus propias situaciones epidemiológicas.

Pero la vacuna está lejos de ser el único ámbito de progreso científico. Ahora entendemos cómo se propaga este virus –a través de gotículas, las partículas más pequeñas de aerosoles y en las superficies– y que los aerosoles son probablemente la ruta de transmisión más significativa. Se propaga en gran medida en interiores, en lugares concurridos y sin ventilación. E incluso a una distancia de dos metros, todavía uno se puede contagiar en interiores ya que el virus se puede propagar por el aire y circular durante horas. La ventilación de los espacios interiores, el uso de mascarillas, el distanciamiento y que la socialización y el ejercicio sucedan al aire libre son comportamientos clave para prevenir la transmisión.

Las pruebas son una de las claves para controlar este virus. En los países de Asia Oriental y el Pacífico que han eliminado en gran medida la transmisión y se han enfrentado rápidamente a los brotes se suma la conjunción: pruebas, localización, rastreo y aislamiento, estrictas medidas fronterizas, la buena actitud de la población y, usados con moderación, los confinamientos.

Los médicos entienden mucho mejor la COVID-19 hoy. Saben que no es sólo una enfermedad respiratoria, sino una enfermedad multisistémica que puede afectar no sólo a los pulmones, sino también al corazón, los vasos sanguíneos, los riñones y el cerebro. 

La última estrategia de salida de esta pandemia implicará una vacuna segura y efectiva, tratamientos para los que tienen la COVID-19 y pruebas masivas baratas. Ya tenemos algunas de estas herramientas y se esperan más en los próximos meses. El progreso de la ciencia abre una ventana de oportunidad para romper este ciclo destructivo de confinamientos en primavera. Eso debería darnos a todos motivos para el optimismo y la esperanza.

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar