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Materiales del futuro que ya son presente

La revolución tecnológica que estamos viviendo nos acerca a un futuro que es capaz de producir los bienes y servicios que necesitamos pero a un coste muy inferior y sobre todo con unas necesidades de mano de obra humana mucho menores.

No son solo los avances en las tecnologías de la información y la comunicación,  impresión 3D, automatización, movilidad eléctrica, biotecnología, etc. también es la ciencia de los materiales. Estamos construyendo materiales más útiles, menos contaminantes, más eficientes, más baratos, más inteligentes,…

Los materiales inteligentes son aquellos que muestran un efecto observable en una de sus facetas cuando son estimulados desde otra. De esta forma quedan cubiertas todas las facetas, incluida la mecánica, la eléctrica, la química, la óptica, la térmica, etc. Algunos ejemplos de materiales inteligentes que pueden añadir nuevas capacidades a la robótica y a los organismos artificiales son los materiales termocromáticos que muestran un cambio de color cuando se calientan y los polímeros electroactivos que generan una prestación mecánica cuando reciben una estimulación eléctrica. Los materiales inteligentes pueden ser duros, como los piezomateriales; flexibles, como las aleaciones con memoria de forma; blandos, como los elastómeros dieléctricos; y fluidos, como los ferrofluidos y los fluidos electrorreológicos.

Otros ejemplos de estos materiales son el grafeno y la perovskita que nos ayudarán a transitar hacía la economía neutra en carbono, es decir la producción 100% renovable con energía abundante y gratuita para la mayoría (y ojalá que para todos) que podría traernos una economía más igualitaria para todos. Pero las utilidades del grafeno son muchísimas más y prometen hacer más accesible a todos estos los bienes de consumo

La impresión 3D está sirviendo como un dinamizador de todo lo que tiene que ver con el desarrollo de nuevos materiales, sobre todo por haber inventado una nueva forma de fabricación y haber hecho accesible los procesos de fabricación a muchas más personas, lo cual está llevando a que cada vez haya un mayor interés por disponer de nuevos materiales con propiedades específicas. En el MIT en Estados Unidos,  han desarrollado un sistema que sustituye los polímeros derivados del petróleo que se utilizan habitualmente como material para la impresión 3D por un tipo de celulosa vegetal que ofrece muchas ventajas respecto del sistema tradicional. Se trata de una alternativa renovable, biodegradable, que proporciona un material más barato, más resistente y que además cuenta con propiedades antimicrobianas.

Bienes para hacernos la vida más fácil, más baratos, tecnológicamente más avanzados y sostenibles medioambientalmente. Esto nos empodera a la gente de abajo, democratiza el bienestar, nos puede permitir construir un mundo mejor. 

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