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Los refugiados sirios en el Líbano se enfrentan al invierno con hogueras alimentadas de basura

Llega el invierno a los asentamientos de refugiados sirios en el Líbano y las familias, niños y niñas que viven allí no están preparadas para combatir las bajas temperaturas. Si no reciben ayuda, no podrán enfrentarse a las bajas temperaturas y la lluvia que pueden provocar enfermedades graves a las que algunos de ellos, quizás no puedan sobrevivir.

Actualmente 950.000 refugiados sirios viven en el Líbano, de los que aproximadamente la mitad son niños. Muchos viven en nefastas condiciones en asentamientos de tiendas informales, con pocas oportunidades de trabajo e ingresos. Esto implica una lucha constante por cubrir sus necesidades, pagar alquileres para optar a una vivienda mejor, tasas escolares e incluso alimentos.

La crisis siria ha entrado en su noveno año, lo que significa que hay niños y niñas que han vivido todos los inviernos de su vida fuera de un hogar caliente, sin ropa de abrigo ni mantas, pasando frío, enfrentándose a lluvias e inundaciones, y sobre todo, con el miedo de contraer enfermedades que pueden acabar con su vida. 

Las familias viven sin calefacción, en tiendas de lona que no sirven de protección frente al viento que sopla desde las montañas nevadas cercanas. Esta situación afecta principalmente a los niños, y los trabajadores de salud en la región ya han informado de un aumento de enfermedades respiratorias en menores y otros sectores vulnerables. 

Los refugiados buscan cualquier cosa que les permita hacer hogueras para calentarse. El humo negro, aceitoso y maloliente que sale de las llamas se debe a que la mayoría de las veces el fuego es alimentado con basura que han recolectado, plástico casi siempre. Los niños y niñas suelen ser los encargados de buscar madera, que cuando se acerca el invierno comienza a escasear, por ello tienen que alejarse de las tiendas y asentamientos para ir a buscar más lejos. Esa caminata les expone a peligros como el secuestro, la violencia y la explotación. 

La historia de Noura y su familia

La familia de Noura escapó de la violencia y los bombardeos en su ciudad natal, Alepo, en Siria, para refugiarse en el valle de Bekaa, hace ocho años. Fue una decisión muy difícil para toda la familia pero su vida estaba en juego.

“En Siria teníamos una casa, pero ahora está destruida por los bombardeos. Algunos de mis hijos todavía están traumatizados por lo que vieron», cuenta Noura. “Mi esposo no puede encontrar trabajo, por lo que dependemos totalmente de la ayuda humanitaria. Cocino arroz, patatas y frijoles porque son baratos. No puedo permitirme cocinar carne o pollo”. 

“Nuestro calentador funciona con combustible, pero nos vemos obligados a usar madera, ya que es más barata. Espero que algún día podamos regresar a Siria. Mis hijos rara vez salen de la tienda porque hace demasiado frío afuera y no tienen a dónde ir. Me gustaría que viviesen como otros niños, que tuvieran una vida normal y saludable».

El invierno pasado, debido a las fuertes nevadas en el campamento de refugiados, la carpa de la familia de Noura se derrumbó. Tardaron días en poder reconstruirla y pasaron mucho frío. El invierno es intenso en el Valle de la Bekaa y expone a los niños a enfermedades e incluso la muerte. 

Mahmoud es su quinto hijo, tiene 7 años, y él ni siquiera ha tenido la oportunidad de vivir una vida normal fuera de un campamento de refugiados, de poder jugar en su casa con sus hermanos, ir al colegio, al parque o acudir a un médico. “Tenemos frío por las noches y ni siquiera tengo una chaqueta. Espero que algún día pueda tener una y también nuevos zapatos así podré salir a la calle cuando sea invierno”.

World Vision da apoyo en la región

Desde el comienzo de la crisis siria en 2011, más de cinco millones de personas han buscado refugio en países vecinos, y más de seis millones de personas se han desplazado internamente dentro de Siria.

World Vision comenzó a trabajar en la región respondiendo a las necesidades de los niños y familias desplazados en el Líbano en 2011 y desde entonces ha llegado también a Jordania, Turquía y Siria, apoyando a los afectados por la crisis, incluidas las familias y comunidades de acogida, con clases de recuperación y educación de la primera infancia, artículos esenciales para el hogar, apoyo psicosocial, alimentos, medios de vida y agua, saneamiento e higiene.

Actualmente World Vision está respondiendo a esta emergencia para asegurarse de que las familias puedan enfrentar la temporada de frío. En el Líbano, la prioridad es que reciban ropa de abrigo, mantas y dinero en efectivo para comprar estufas y combustible. 

Imagen: World Vision

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