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Los países emergentes y la crisis del Covid-19

Los países emergentes se han convertido en el gran ángulo muerto de la crisis: con sistemas de salud precarios, sus economías estaban sufriendo con la crisis sanitaria del Covid19, mientras tanto el resto del mundo miraba para el otor lado. Tras nueve meses las señales de que la crisis se está cebando especialmente con las naciones en vías de desarrollo se amontonan: la caída del PIB de los países de renta media rondó en un 5% este año y la recuperación se quedará en 3,4%. Cifras similares a la de los países más ricas, pero especialmente graves por tratarse de economías más frágiles y acostumbradas a ritmos más altos.

Zambia, el pasado 18 de noviembre se convirtió en el primer país en anunciar que le era imposible afrontar su calendario de pagos de la deuda externa. Esto suponía el reconocimiento oficial de que había entrado en default o suspensión de pagos. “Hemos tomado la decisión deliberada de no pagar más a ninguno de nuestros acreedores”, anunciaba el gobernador del banco central, Christopher Mvunga, en Lusaka, la capital. El Gobierno había solicitado una suspensión de seis meses del pago de intereses de esta deuda, pero la iniciativa fue rechazada  por los acreedores enviando a las autoridades zambianas a un callejón sin salida.

El segundo productor africano de cobre se encontraba desde hace un año con el agua al cuello y una deuda desbocada, según explica Jaime Atienza, economista experto en deuda externa de la ONG Oxfam. Unos 10.000 millones de euros, esta cifra representa el 80% del PIB en 2019, según el Banco Africano de Desarrollo, mientras que en 2014 la deuda externa suponía el 35%. Esta situación se ha agravado por una de las peores sequías en décadas.

El Gobierno está intentando reprogramar los reembolsos en un proceso de negociación que continúa con los acreedores, siendo el principal de ellos China. “Zambia es solo la punta del iceberg y anticipa un ciclo de países africanos que pueden caer en default”, explicaba Atienza.

Los países africanos lanzaron una iniciativa buscando el aplazamiento del pago de la deuda externa sin resultados positivos. “Para poder pagar van a tener que asumir serios recortes del gasto público y esto va a impactar sobre la sanidad y los más vulnerables. En este momento los Gobiernos deberían invertir en apoyar a sus productores y recuperar su economía, pero si tienen que seguir pagando su deuda no podrán hacerlo”, añade Atienza.

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