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Los altos precios del gas requieren acelerar aun más la transición energética

Autor: Greenpeace

Los esfuerzos por limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C no dan cabida a los combustibles fósiles en un futuro próximo, incluido el gas fósil.

La situación actual con los elevados precios de la electricidad, debidos principalmente a la subida de los precios del gas, refuerza los argumentos sobre la necesidad de que la UE acelere la transición energética, que se basa en la reducción significativa de la demanda de energía y el cambio hacia un sistema energético totalmente renovable, al tiempo que se eliminan los combustibles fósiles. La puesta en marcha de políticas comunitarias más sólidas, también en materia de infraestructuras energéticas y la imprescindible reforma del mercado eléctrico, contribuirá a ello.

Desde enero de 2021, los precios del gas fósil han aumentado más de un 170% en Europa y con ello el coste de la electricidad. A ello contribuyen el repunte de la demanda energética con la reapertura de las economías, la limitación de los suministros de gas procedente de Rusia y Noruega, la mayor competencia con países asiáticos por el gas natural licuado (GNL), junto con las interrupciones imprevistas y los retrasos en el mantenimiento.

Además, los niveles de gas almacenado en Europa están muy por debajo de la media. Esto se debe, en parte, al duro invierno del año pasado, combinado con el aumento del trabajo a distancia, que han hecho aumentar directamente la demanda de gas para calefacción y electricidad. Asimismo, el tórrido verano en el sur de Europa ha hecho incrementar la demanda de gas indirectamente, por la demanda adicional de electricidad para refrigeración. Con la llegada de un nuevo invierno y la previsión de que la demanda de gas aumente en caso de otro invierno duro, esta situación podría persistir o incluso empeorar.

Así, la escasez de gas y el agotamiento de los depósitos de gas han contribuido a la subida de los precios del gas fósil, que es en gran parte responsable de las actuales subidas del precio de la electricidad. Los países en los que las centrales de gas generan una parte considerable de la electricidad, como Italia y España, son los más afectados.

Además, en general, la estructura de los mercados mayoristas de electricidad de la UE, en los que la fuente de energía más cara (sobre todo el gas fósil) utilizada para satisfacer la demanda total es la que fija el precio para todo el mercado, significa que el ahorro generado por la energía solar fotovoltaica y eólica de bajo coste no se traslada a los clientes de electricidad. Otros factores externos también han influido en los precios de la electricidad, pero en mucha menor medida. Entre ellos, el aumento del precio de los derechos de emisión del régimen comunitario de comercio de derechos de emisión (ETS, por sus siglas en inglés). Sin embargo, como se muestra en la imagen siguiente, las subidas del precio del gas fósil son el claro motor del aumento del precio de la electricidad en muchos países europeos. Esto pone de manifiesto que la dependencia del gas fósil expone a los hogares europeos a facturas energéticas elevadas y volátiles.

La actual crisis del gas fósil sirve de advertencia para aquellos países que actualmente están considerando una transición de carbón a gas, lo que podría empeorar la pobreza energética de los hogares y seguiría siendo incompatible con las acciones necesarias para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C. Como referencia, ya en 2019, una gran parte de la población de varios países de la UE indicaron que no podía permitirse calentar su hogar adecuadamente, con mayor población afectada en países como Bulgaria (30,1%), Lituania (26,7%), Chipre (21,0%), Portugal (18,9%) y Grecia (17,9%). La crisis actual va a agravar este problema. Sin embargo, varios gobiernos de la UE siguen apostando a lo grande por el cambio del carbón al gas, lo que podría comprometer el sistema energético de esos países con activos de gas fósil con alto riesgo de quedar varados en un futuro próximo.

Los países de la UE deben estar a la altura del reto de la transición energética y acelerar el abandono de los combustibles fósiles, incluido el gas fósil, hacia un sistema energético totalmente basado en las energías renovables para 2040. Este sistema debe basarse en el principio de “la eficiencia energética es lo primero”, y garantizar al mismo tiempo una transición justa que proteja a las personas más vulnerables. Los costes de generación de electricidad renovable han disminuido drásticamente en la última década y hoy en día la generación de electricidad a partir de nuevas instalaciones de energía solar fotovoltaica y eólica es más barata que la de los combustibles fósiles, como se muestra en el siguiente gráfico.

La revisión de la legislación de la UE que se está llevando a cabo debe fomentar esta transición energética impulsando el ahorro de energía y el despliegue de las energías renovables. Más concretamente, hoy la Comisión de Industria y Energía del Parlamento Europeo adoptará su posición sobre las infraestructuras energéticas transeuropeas (reglamento RTE-E) y los eurodiputados deberían rechazar cualquier apoyo de la UE, ya sea financiero o de procedimientos de autorización acelerados, para nuevas infraestructuras de gas fósil o prácticas de mezcla de hidrógeno (es decir, mezcla de hidrógeno con gas fósil)

Aumentar las infraestructuras de gas en Europa está en total contradicción con el reciente informe de la Agencia Internacional de la Energía para lograr el objetivo de cero emisiones netas  que concluye que los gobiernos deben dejar de construir nuevas infraestructuras de combustibles fósiles para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC. También va en contra de la evaluación de impacto de la Comisión Europea en apoyo al objetivo climático de la UE aumentado para 2030, que sugiere que el uso de gas fósil debe reducirse en más de un tercio para 2030.

Sencillamente, no podemos permitirnos los costes medioambientales, económicos y sociales de los combustibles fósiles y, por tanto, es difícil entender por qué los responsables políticos optan por apoyar la expansión de la infraestructura de gas fósil y el consumo continuado de gas.

Los fenómenos meteorológicos extremos de este verano, con inundaciones e incendios devastadores en toda Europa, mostraron una vez más la amarga realidad de una crisis climática que se despliega ante nuestros ojos. Esto debería ser una llamada de atención para que los responsables políticos tomen medidas urgentes para eliminar el gas fósil antes de 2035 y garantizar un sistema energético 100% renovable antes de 2040.

link: https://es.greenpeace.org/es/noticias/combustibles-fosiles/

imagen extraída de: El Solidario

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