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Las Redes Sociales: el nuevo espejo de los Trastornos de la Conducta Alimentaria

Autora: Tania Falcón

La pandemia por la COVID-19 está produciendo consecuencias que exige una mirada urgente. Los Trastornos de conducta alimentaria (TCA) que en España afectan, según los datos epidemiológicos, al 5% de la población entre 12 y 15 años. Algunas fuentes como la Fundación Fita y la Asociación Española para el estudio de estos trastornos calculan que aproximadamente 400.000 personas padecen en nuestro país algún trastorno de conducta alimentaria. En esta crisis sanitaria, los pacientes lo han vivido de muchas formas: algunos han dejado sus centros para trasladarse a casa por la COVID-19 y a otros les han retirado el seguro escolar, lo que ha dificultado el acceso a sus tratamientos. Pero, qué papel han jugado y juegan las redes sociales en estas enfermedades? «Cuanto menos tiempo les dediquemos, mejor. Porque si no, estamos viviendo una vida pasiva, muchas veces observando cómo viven otros. Desconectado de nuestra familia, pareja o hijos. Durante este confinamiento han sido numerosas las publicaciones para mejorar la alimentación, el ejercicio físico, que casi era obligatorio hacerlo. Eso puede generar más obsesión respecto a la alimentación, al ejercicio y al peso en personas con TCA», afirma Manuel Antolín, psicólogo y director del Proyecto Cómete el Mundo, un proyecto que aúna a diferentes profesionales (psicólogos, nutricionistas y entrenadores) para luchar contra este tipo de enfermedades, tal y como se muestra en este vídeo elaborado con motivo del World Eating Dissorders Day.

El uso de las RRSS aumenta cada vez más entre los adultos y los jóvenes. Aunque los TCA tengan una manifestación multifactorial, se considera que la exposición a los mensajes de los medios contribuye. Diferentes estudios han demostrado que pueden tener efectos negativos en la imagen corporal, la depresión, la comparación social y los TCA. En un mundo globalizado, donde hay un exceso de información pero, la información que llega es que cuentes calorías, hagas restricciones entre semana para que así puedas «controlar» lo que comes, puede llegar a ser contraproducente e incentivar los TCA u otras enfermedades.

Investigaciones como The Association between Social Media Use and Eating Concerns among U.S. Young Adults (2016) muestran que hay una asociación fuerte y consistente entre el uso de las redes sociales y las preocupaciones alimentarias en adultos jóvenes de 19 a 32 años. Por este motivo, las redes sociales pueden ser el nuevo espejo de los TCA. «Puede ser un espejo, en cuanto a que hay blogs, grupos de WhatsApp y cuentas de redes sociales que hacen apología de los trastornos alimentarios. Por otro lado, otro riesgo es seguir a cuentas donde lo que prima es la imagen. Seguir a personas influyentes con el único cuerpo que se suele ver en los medios (chicas delgadas, y tipo fitness, y chicos fuertes) puede generar, en comparación al nuestro, un sentimiento de malestar y rechazo corporal», señala Antolín.

«A una persona con un TCA le diría que el control de su cuerpo no va a ayudarle a sentir que tiene las riendas de su vida. Le diría que la comida o la restricción pueden acallar temporalmente lo que siente, pero que no van a ayudarle a resolver sus problemas ni a regular sus emociones», admite la psicóloga especializada en trastornos alimentarios, Gema García Marco. Las redes sociales generan sentimientos en las pacientes y, por eso, es importante elegir a quién seguir. «Hay que revisar cada cierto tiempo las cuentas a las que seguimos y las que nos siguen. Pero si las cuentas con las que más interactúas te ayudan a estar más informado, a cultivar tu cuerpo y tu mente de forma sana, sin rigidez, y te hace sentir bien, eso estaría bien. Si las cuentas que sigues te generan continuo malestar, frustración e incomodidad, el problema no es tuyo, sino de las cuentas que sigues», comenta el director del Proyecto Cómete el Mundo.

Aprender a usar las redes sociales puede ser una parte del proceso de recuperación en el que es clave la terapia. «A un paciente que esté pasando por esto le diría que, aunque haya sentido su cuerpo juzgado por otros o por la sociedad en la que vivimos – en la que convivimos con las redes sociales-, cambiarlo y enfermarse por el camino no es la solución. Tampoco lo es que se machaque constantemente con exigencias imposibles. Le diría que es importante, es suficiente y, por supuesto, merecedor de amor (incluso del suyo propio) tal y como eres, hayas sido o serás. Porque su valor está en él /ella misma, no en tu peso», admite García Marco. «De los TCA se sale con paciencia, un tratamiento adecuado con profesionales que trabajen la parte física y mental. Con el apoyo y el asesoramiento a la familia. Y poco a poco», finaliza Manuel Antolín.

Algunos profesionales de la psicología y la nutrición como Griselda Herrero y Cristina Andrades apelan a apoyarse en los profesionales de la psiconutrición, ciencia que estudia nuestra relación con la comida. Para poder explicar y abordar dicha relación, la Psicología de la Nutrición tiene en cuenta nuestras emociones, conductas, así como nuestro contexto social y relaciones.

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