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Las grandes empresas dependen del Estado, por eso lo que no quieren es que haya gasto social

Las grandes empresas, las protagonistas del Sistema económico vigente, son dominadas por sus dueños y directivos, un reducido grupo de ultra millonarios que dictan las instrucciones que marcan el funcionamiento del mercado, pero que también alcanza, por mecanismos más sutiles a la propia dirección de los Estados, los llamados “dueños del mundo”  emiten las instrucciones que son seguidas por los responsables políticos de los estados. 

Los actores principales de este mercado capitalista financiero son las grandes corporaciones y fondos de inversión del sector bancario, son actores improductivos, incapaces de generar puestos de trabajo, ni bienes, ni siquiera servicios, ni riqueza, sólo generan inmensas cantidades de dinero electrónico que ni siquiera cumple con su función de servir como herramienta del intercambio comercial en los bienes y servicios que usan la mayoría de la población, porque toda esa enorme cantidad de dinero solo existe en los apuntes de los activos, de tal manera que actualmente el 95% del dinero en circulación es virtual, no tiene un equivalente en papel, oro o cualquier otro metal esto es así porque el dinero se crea cada vez que se concede un crédito y porque la principal acumulación del dinero se centra en unas pocas personas que mantienen su fortuna con grandes reservas en entidades de paraísos fiscales y en activos financieros de todo tipo. 

La “bancocracia” está acostumbrada a acumular beneficios nacidos de la especulación financiera y del servil comportamiento de los bancos centrales (Reserva Federal, Banco Central Europeo, Banco de Inglaterra, etc) que riegan con sus constantes bajadas de tipos de interés y de flexibilización cuantitativa créditos baratos a los bancos para que estos a su vez financien la deuda estructural de los Estados pero con tipos de interés más altos que los que ellos han pagado al banco central, por lo que se garantizan grandes beneficios, sin una inversión arriesgada, sin la generación de producción de bienes y servicios, sin la creación de riqueza y empleo, sin ni siquiera el pago de impuestos porque todo este comercio del dinero tiene especiales ventajas fiscales. 

Por eso, la deuda de los Estados crece y crece y que por tanto genera miles de millones de ingresos sin esfuerzo  en forma de pago de intereses a los Bancos por parte del Estado. Nadie parece discutir este surrealista situación: los bancos centrales importantes (Reserva Federal USA y BCE) que forman parte del sector público prestan a los bancos privados el mismo dinero que éstos le entregan al Estado a intereses superiores. Los bancos centrales tienen autoridades “independientes” lo que realmente significa es que los directivos de estas instituciones públicas son todas procedentes del sector bancario y responden a los intereses de los mismos.

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