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Las empresas de inserción, una de las herramientas de lucha contra la crisis que viene

Con la crisis que va a provocar el Covid19 tenemos que buscar soluciones alternativas para posibilitar que tengamos respuestas imaginativas a los enormes problemas sociales y económicos a los que nos vamos a enfrentar.

Una de esas salidas será la de promover las empresas de inserción que son empresas promovidas y participadas por una o varias entidades sociales (ONGs) promotoras. Esta participación será al menos de un 51% del capital social para las sociedades mercantiles. 

Estas empresas deben de mantener en cómputo anual, desde su calificación, un porcentaje de trabajadores en proceso de inserción, cualquiera que sea la modalidad de contratación, de al menos el 30% durante los primeros tres años de actividad y de al menos el 50% del total de la plantilla a partir del cuarto año, no pudiendo ser el número de aquéllos inferior a dos trabajadores.

Estas empresas tienen como objetivo el fin social, no el ánimo lucrativo, por eso deben de aplicar, al menos, el 80% de los resultados o excedentes disponibles obtenidos en cada ejercicio a la mejora o ampliación de sus estructuras productivas y de inserción.

Y por eso también deben de presentar anualmente un Balance Social de la actividad de la empresa que incluya la memoria económica y social, el grado de inserción en el mercado laboral ordinario y la composición de la plantilla, la información sobre las tareas de inserción realizadas y las previsiones para el próximo ejercicio.

Otra de las características de las empresas de inserción es que podrán contratar como trabajadores a las personas en situación de exclusión social desempleadas e inscritas en los Servicios Públicos de Empleo, con especiales dificultades para su integración en el mercado de trabajo, que estén incluidos en alguno de estos colectivos:

  • Perceptores de Rentas Mínimas de Inserción
  • Personas en situación de pobreza extrema que no cobren nada.
  • Jóvenes mayores de dieciocho años y menores de treinta, procedentes de Instituciones de Protección de Menores.
  • Personas con problemas de drogodependencia u otros trastornos adictivos que se encuentren en proceso de rehabilitación o reinserción social.
  • Internos de centros penitenciarios cuya situación penitenciaria les permita acceder a un empleo .
  • Menores internos cuya situación les permita acceder a un empleo 

Y otros casos, en los que la situación de exclusión, deberá ser acreditada por los Servicios Sociales Públicos competentes. 

En definitiva que este tipo de empresas son una buena solución para la solución para la crisis que está por venir. Las políticas para asegurar una prestación a los que no la tienen está bien, pero está mucho mejor desarrollar políticas activas: que esa paga se les dé por trabajar en este tipo de empresas

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