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Las cooperativas energéticas en España

Por desgracia en España y otros países europeos las cooperativas tienen mucho menor protagonismo que Alemania que es donde han encontrado su mayor desarrollo. Además suele basarse su papel más en comercializador que en productor ya que las grandes instalaciones de eólica o solar están limitadas para las grandes empresas, aunque con algunas excepciones que no llegan a cifras tan significativas como en Alemania.

Sin embargo, la lista  de las cooperativas energéticas de renovables en España es cada vez más larga. La pionera es Som Energia, que se constituyó en Gerona en 2010, como un proyecto de participación ciudadana para cambiar el modelo energético. Al año inició la actividad de comercialización de electricidad certificada 100% renovable y sus primeros proyectos renovables de generación. A finales de 2019 ya disponía de 57 mil socios   y casi  100.000 contratos de luz además de ser propietaria de más de una decena de plantas de generación de energía renovable (fotovoltaica, biogás y centrales hidroeléctricas) financiadas por los socios, o en proceso de financiación.

Le sigue Goiener, una cooperativa vasca que en 2012 surgió de la idea de 30 personas de una agencia de desarrollo comercial de Goierri (Guipúzcoa). En 2018  ya eran más de 10.000 socios que consumen energía 100% renovable y la suministran a ayuntamientos, pymes, asociaciones y consumidores de toda España, pero sobre todo de País Vasco y Navarra.

En Castilla-La Mancha surge en 2014 Econactiva que en solo dos años ya ha conseguido 200 socios y abastecer a unos 150 hogares. En Castilla y León Megara Energía, una cooperativa promovida por Caja Rural de Soria y El Hueco, que en 2015 inicia su actividad con 50 socios fundadores y tres años después ya son 290 cooperativistas y más de 550 contratos; y también EnergÉtica coop., que en ese mismo año la constituyen 75 personas. En este último caso, su ascenso ha sido meteórico. Ya han conseguido casi 1.250 cooperativistas y más de 1.500 contratos.

En el norte de España, además de Goiener, también han surgido otras iniciativas. Es el caso de Nosa Enerxia, en Galicia, que en 2016 se presentaba en sociedad con 167 socios, y dos años después ya son más de 500. También en Navarra tienen la suya, E+P Cooperativa o Emasp. Surgió hace tres años de una empresa que quería reducir los elevados gastos que soportaban los centros residenciales. No tienen datos públicos sobre su crecimiento.

En Cantabria se abrió una llamada Solabria y se constituyó como comercializadora en 2017,  y  en  pocos meses ya han alcanzado los 216 cooperativistas.

Los madrileños también tienen una cooperativa de estas características. Se trata de La Corriente Coop, que se creó en 2015 a partir de un grupo de personas de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, inspirados en las cooperativas predecesoras de las otras regiones. Su contrato de suministro eléctrico más importante (y socio) es el del Mercado de San Fernando, pero ya son más de 100 entre pymes y hogares.

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