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La violencia en el Sahel ha provocado el desplazamiento de 2 millones de personas dentro de sus propios países

Autor: ACNUR

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, pide que se ponga fin a la incesante violencia en el Sahel africano, que ya ha causado el desplazamiento de más de dos millones de personas dentro de las fronteras de sus países, una cifra nunca antes alcanzada.

El Sahel – que incluye Burkina Faso, Chad, Mali y Níger – abarca algunos de los países menos desarrollados del mundo y las comunidades que acogen a las personas desplazadas han llegado a su límite.

Las necesidades no dejan de aumentar en una región en la que convergen múltiples crisis, incluyendo conflictos armados, pobreza extrema, inseguridad alimentaria, cambio climático y la pandemia de COVID-19.

La extrema vulnerabilidad del Sahel ha quedado en evidencia debido al impacto de los desplazamientos forzados causados por la violencia generalizada y desenfrenada perpetrada por grupos insurgentes armados y bandas criminales.

La respuesta humanitaria está peligrosamente sobrecargada, y ACNUR insta a la comunidad internacional a redoblar su apoyo a la región. Los Estados deben actuar ahora para ayudar a los países del Sahel a abordar las causas profundas del desplazamiento forzado, para impulsar un desarrollo estratégico y sostenible y para fortalecer instituciones como escuelas y hospitales, muchas de las cuales han cerrado debido a la violencia continua. La situación ha empeorado debido a la pandemia de COVID-19.

El desplazamiento interno en la región se ha cuadruplicado en solo dos años, ya que a principios de 2019 había 490.000 desplazados internos. Más de la mitad de los desplazados internos de la región son burkineses. Los países del Sahel también acogen a más de 850.000 refugiados, principalmente procedentes de Mali.

Este año, la violencia en Níger y Burkina Faso ya ha obligado a más de 21.000 personas a huir de sus hogares y buscar seguridad en otras partes de sus propios países.

En Burkina Faso, desde el 31 de diciembre, una serie de ataques armados contra la ciudad de Koumbri y los pueblos cercanos, en el norte del país, han provocado el desplazamiento de más de 11.000 personas. La mayoría son mujeres, niños y niñas que huyeron por la noche después de que los atacantes empezaran a disparar contra sus casas. Se han puesto a salvo y ahora viven con las comunidades locales de Ouahigouya y Barga, a unos 35 kilómetros de distancia.

A pesar de la generosidad de sus anfitriones, muchos de los desplazados internos carecen de un alojamiento básico y duermen a la intemperie. Necesitan urgentemente albergue adecuado, agua y ayuda de primera necesidad, así como acceso a instalaciones de salud y saneamiento adecuadas para evitar la propagación del COVID-19.

ACNUR está construyendo 108 alojamientos en Ouahigouya y nuestros equipos han distribuido colchonetas y mantas, materiales de higiene y otra ayuda esencial. Las autoridades locales están incrementando sus esfuerzos para registrar a los recién llegados y reubicarlos en otro sitio.

En toda la región, ACNUR y sus socios están trabajando para proporcionar asistencia crucial para cientos de miles de personas desplazadas y a sus comunidades de acogida, como albergue, artículos de ayuda y asistencia en efectivo. Nuestros equipos también están trabajando para prevenir y responder a los casos de violencia sexual, que se han vuelto frecuentes. Estamos rehabilitando escuelas y aulas y apoyando las oportunidades de aprendizaje a distancia.

https://www.acnur.org/es-es/noticias/briefing/2021/1/600cf3214/un-triste-hito-la-violencia-en-el-sahel-ha-provocado-el-desplazamiento.html

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