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La triste historia interminable: La pobreza…

Para el año 2030 se tiene como objetivo poner fin a la pobreza, pero… ¿Por qué esperar tantos años cuando esta problemática se lleva arrastrando siglos y siglos? Actualmente hay 30 millones de niños que crecen en condiciones muy vulnerables en los países más ricos del mundo. Los derechos humanos a veces parecen haberse creado para que luzcan bien en un papel, pura burocracia porque la realidad que nos encontramos en la mayoría de ocasiones desgraciadamente no se cumplen. Más de 700 millones de personas siguen viviendo en entornos de pobreza extrema y luchan para satisfacer mínimamente hasta sus necesidades más básicas: la salud, la educación, el acceso al agua… Y tan sólo por mencionar algunas de las que necesitamos “simplemente” para sobrevivir.

La pobreza se enmarca en diferentes niveles y dimensiones, pero entre las causas que la originan está la alta vulnerabilidad de diferentes sociedades, el desempleo, la exclusión social, los desastres medioambientales, enfermedades y otros factores que impiden el desarrollo y la productividad. 

A veces, parece que se olvida que existe la pobreza porque no la vivimos de cerca y, en ocasiones, se hace tabú. Sin embargo, nunca deberíamos olvidar que en algún momento de nuestra vida podremos llegar a encontrarnos en algún tipo de situación vulnerable.

¿Realmente podemos cumplir con el objetivo de acabar con la pobreza tal y como se pretende para el año 2030? Según el economista Jeffrey Sachs: sí. Para poner fin a la pobreza extrema en todo el mundo en veinte años él calculó que el costo total por año rondaría los 175.000 millones de euros, lo cual representa menos del 1% de los ingresos conjuntos de los países más ricos del mundo (porcentaje que resulta chocante, pues la pobreza se trata de un tema bastante urgente que se lleva arrastrando durante siglos y da la impresión de que que no se le da la urgencia e importancia que tiene).

Se necesita ya un reparto real de la riqueza, dejar que la cúspide deje de aprovecharse de que es necesaria la pobreza para que puedan permitirse los lujos a costa de que la gente viva y muera en condiciones inhumanas. La pobreza nos importa a todos y todas al ser seres sociales por naturaleza, interdependientes. Nuestro bienestar está vinculado al de las demás personas. El aumento de la desigualdad es perjudicial para el crecimiento económico y socava la cohesión social y esto aumenta las tensiones políticas/sociales y, también, la inestabilidad y los conflictos como las guerras que se han mantenido y también han ido surgiendo.

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