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La primera Asamblea Ciudadana por el Clima plantea el decrecimiento como ineludible

Autor: Contexto y Acción (ctxt)

El evento está teniendo lugar durante este fin de semana en Madrid. Los ciudadanos han debatido toda clase de propuestas para frenar los efectos del cambio climático. Nuestro actual modelo productivo está en jaque.

La primera Asamblea Ciudadana por el Clima celebrada en España ha seleccionado entre sus propuestas que se “sensibilice sobre el concepto de decrecimiento”. Así lo recoge el documento al que CTXT ha tenido acceso, que contiene 61 objetivos y 186 propuestas concretas que se verán sometidas a votación este domingo 22 de mayo en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía de Madrid, en la única sesión que será en formato presencial de las siete que han tenido lugar.

Las propuestas están divididas en cinco bloques: consumo, alimentación, trabajo, cuidados y ecosistemas. Y tocan todos los sectores. Muchas se enfocan en la transición energética: autoconsumo, modelos de titularidad pública de la energía o comunidades energéticas son algunas de las ideas más destacadas en este campo, en el que, como era de esperar, se demanda una reforma del sistema de fijación de precios. También se pretende “mejorar los incentivos económicos para las instalaciones y para la inyección de energía renovable a la red”. 

Para evitar que la transición tenga daños colaterales que puedan incluso superar a los beneficios, se propone “situar las nuevas centrales eólicas y fotovoltaicas en zonas de baja sensibilidad ecológica y ambiental, incluyendo zonas marinas”. Y para ello se ha de “garantizar un estricto y riguroso proceso de evaluación ambiental por personas expertas independientes”.

Respecto al transporte: “siempre que se pueda, favorecer el transporte por tren frente al transporte por carretera recuperando para ello vías férreas en desuso”. Se propone revitalizar las infraestructuras ferroviarias para que sean más útiles para el transporte de mercancías, y en cuanto a la “última milla”, difícil de gestionar por tren, se ha de buscar el vehículo eléctrico. Se propone gravar el transporte de mercancías internalizando sus costes ambientales y reducir el avión, una obviedad que se recoge, apoyada por la idea de “limitar el crecimiento de los aeropuertos”.

En cuanto a la educación, una cuestión crucial, “se considera necesaria la formación en cambio climático y sus consecuencias desde edades tempranas, incorporándose al currículo formativo, con la obligatoriedad de formación del profesorado en esta temática, incorporando, asimismo, la competencia medioambiental. También se considera concienciar a la ciudadanía mediante otros medios de educación no formal”. Existe también una preocupación por la información falsa, y se enfatiza la necesidad de “utilizar momentos y canales de mucha audiencia” para informar acerca del cambio climático.

El agua es otro tema que tiene mucho protagonismo en las propuestas. Así, se propondría “priorizar el agua para el consumo humano y producción de alimentos, en segundo lugar, para la producción de energía y en tercer lugar para actividades recreativas”. Para ello, la Asamblea optaría por la “gestión pública o comunitaria del suministro de agua, y en ningún caso por parte de empresas que se lucren”.

Promover la transición agroecológica y una reducción del impacto ambiental de la producción de alimentos con criterios de soberanía alimentaria y justicia social es otra de las preocupaciones recogidas. También se plantea reducir la ganadería intensiva, y promover la transición hacia un modelo extensivo, así como la implementación de monedas locales para incentivar las cadenas agroalimentarias cortas y la alimentación de kilómetro 0. Igualmente se contempla “exigir los mismos requisitos ambientales a los productos que vengan de otros países y adoptar medidas que aseguren que la producción no se remunera por debajo de costes”.

Muchas de las propuestas recogidas en la Asamblea estarían enfocadas hacia el reciclaje y el consumo individual. La adaptación ha de producirse cuanto antes. Algunos de los planteamientos buscan promover el consumo local y de proximidad, confiando en que pronto se convertirá en la norma. 

Se ha prestado también especial atención a la promoción y protección del medio rural como una prioridad, favoreciendo el asentamiento para evitar el envejecimiento de la población. Hay una preocupación patente por la “España vaciada”.

En cuanto al trabajo, una de las principales líneas de actuación consistiría en el fomento del teletrabajo siempre que sea posible. La otra propuesta estrella sería la reducción de la jornada laboral a 4 días o 30/32 horas semanales, explorando dónde y en qué sectores podría funcionar mejor. Buscando una mejor “adaptación de la jornada y organización del trabajo para contribuir a la reducción de emisiones y reducir los efectos perjudiciales en las personas trabajadoras”. Y se recoge “crear medidas de protección social y refuerzo de los servicios y prestaciones públicas para la conciliación laboral para atender a las necesidades de cuidados, que aumentarán por los impactos del cambio climático”.

Para combatir la lacra de la obsolescencia programada se plantea “aumentar la garantía legal de los productos y la obligatoriedad de mantener durante diez años la existencia de piezas de reparación y de un servicio técnico adecuado”. 

Los asamblearios también han prestado atención a la política, demandando el logro de “una acción segura y efectiva frente al Cambio Climático, que no dependa de los cambios entre gobiernos”.Señalan la necesidad de crear un pacto de estado para la actuación ante el cambio climático, así como impulsar la participación ciudadana en asambleas y otros mecanismos participativos cumbres y la toma de decisiones en zonas rurales y urbanas; tanto a nivel municipal como autonómico. 

Otra de las sugerencias es la de promocionar por parte de las administraciones públicas la creación de redes vecinales de solidaridad, apoyo y cooperación ante los riesgos climáticos como inundaciones, olas de calor, polvo en suspensión, etc. 

Se ha puesto gran énfasis en la búsqueda de la equidad: “Incorporar la justicia social es importante porque los grupos sociales más excluidos suelen vivir en las áreas más vulnerables ante desastres o eventos extremos, y, a su vez, también tienen menos capacidad y recursos para hacer frente a esos impactos”. 

Se propone desarrollar “políticas de ahorro y eficiencia energética en las empresas. Asegurar el liderazgo de las grandes empresas, haciendo que estos planes sean obligatorios y medidas de apoyo para las PYMES y jóvenes emprendedores/as” y auditorías ambientales obligatorias en las empresas con impacto ambiental significativo. También se habla de la importancia de la digitalización, de darle un impulso a la I+D+i, de mejorar el comercio de emisiones, o de aumentar los sumideros de carbono. Al tiempo que se aborda un tema que está generando cada vez más debate y que ya ha sido aprobado en otros países como Bélgica: tipificar el ecocidio como delito en el marco jurídico español.

La conservación y restauración de ecosistemas es otro tema importante para el que se propone un “Plan Nacional de Restauración de Ecosistemas Estratégicos”. Con “brigadas profesionales de reforestación y regeneración, y un plan nacional de voluntariado ambiental”.

En resumen, la Asamblea ha intentado hacer un trabajo concienzudo revisando punto por punto todas las acciones que aún están en nuestra mano para revertir o, más bien mitigar, los efectos ineludibles del cambio climático. Se ha echado de menos, no obstante, una campaña mediática valiente, imprescindible para poder hacer la pedagogía crucial que el propio documento demanda. 

La plataforma Marea Deliberativa ha organizado este domingo 22 una acción que tendrá lugar en Madrid, en el Parque de Ríos Rosas a partir de las 11:30, para exigir que este experimento se repita y vaya mejorando con el tiempo. 

Tras la votación de este fin de semana, se colgarán las propuestas aceptadas en la página web de la Asamblea, y en junio se hará un acto de entrega del documento al Gobierno y al Congreso al que podrán asistir los participantes que así lo deseen. 

La Asamblea no está sola en estas recomendaciones. Recientemente, hemos visto al organismo más importante del mundo en cuanto a la cuestión climática se refiere, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), incluir la palabra “decrecimiento” nada menos que 28 veces en su último informe, el del grupo III. Aunque las presiones de los lobbies acabaron diluyendo el resumen para responsables políticos de ese mismo informe en el que el término tabú no aparecía ni una sola vez. 

Izquierda Unida también se sumó recientemente a este debate crucial con el manifiesto “decrecer para vivir”, y la celebración de un congreso dedicado en exclusiva a la temática, en el cual participó, entre otros, el ministro de Consumo Alberto Garzón. 

Se está perdiendo el miedo a hablar de algo que cada vez es más obvio. No se podrá seguir creciendo como hasta ahora, y esta situación va a poner en jaque a todo el sistema productivo. No deja de resultar llamativo que 100 personas elegidas por sorteo representativo, que no se conocen entre sí y asesoradas por expertos, lleguen tan rápido a una conclusión tan difícil de asimilar hasta ahora para los partidos políticos, ya sea en el gobierno o en la oposición. Esto demuestra el potencial transformador del formato de la Asamblea Ciudadana dado que, una vez más, la política ha demostrado no estar a la altura de lo que los ciudadanos le están demandando.

Enlace: https://ctxt.es/es/20220501/Firmas/39721/asamblea-ciudadana-por-el-clima-decrecimiento-cambio-climatico-madrid-ipcc.htm

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