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La pandemia pone en riesgo la educación de millones de niños latinoamericanos

Preocupa, al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que 154 millones de niños en América Latina se hayan quedado sin escuela a causa de la pandemia, esta cifra representa al 95% de los niños de la región.

El problema que se genera de la opción de la escolaridad a distancia estriba fundamentalmente en que los niños que pertenecen a familias en situación de pobreza, vulnerabilidad y exclusión, no tienen acceso a internet ni poseen ordenadores para adaptarse a este nuevo método de estudio. La asesora regional en Educación para la Salud y el Bienestar de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de ese organismo, Mary Guinn Delaney recalcó en una entrevista que “la emergencia que atraviesa el mundo debido a la pandemia del Covid-19 nos hace apreciar el trabajo de los y las profesoras porque nos obliga a enfrentarnos con un vacío muy grande. Ahora que nos ha pasado lo impensable a nivel global, tenemos otra perspectiva de lo que es impensable y debemos prepararnos para muchos escenarios totalmente nuevos que exigen respuestas que no hemos armado hasta ahora”. Creo que las lecciones que estamos aprendiendo acerca de la solidaridad de la ciudadanía global nos va a servir para fortalecer la educación formal”.

Dos aspectos fundamentales preocupan frente a este nuevo escenario, el primero tiene que ver con la interrupción de la formación propiamente dicha, a falta de recursos y medios; el segundo puede que sea aún más angular, y se trata de que 300 millones de niños ya no tienen acceso a los comedores escolares donde se apoya buena parte de su alimentación, y en muchos casos, representa la fuente principal de su sustento diario, estamos hablando de porcentajes muy altos de niños en edad escolar que dependen de estos programas alimenticios y van desde 75% y hasta el 100% dependiendo de los países y de las regiones dentro de esos países.

Las consecuencias de perder estos beneficios pueden ser devastadoras, en un mundo donde al menos el 10% de la población sobrevive con dos euros al día, especialmente en continentes como África y América Latina. Las consecuencias no son sólo físicas, refiriéndonos a la salud de los niños, sino de tipo psicológico ya que el confinamiento, aunado a las precarias condiciones, aumenta el riesgo de ansiedad, angustia, estrés, miedo y puede ser un desencadenante o un potenciador de la violencia intrafamiliar. Otra de las consecuencias que podrían verse al pasar la crisis de la pandemia en la región, obedece al abandono total de la escolaridad para insertarse en trabajos informales que puedan ayudar al sustento de la familia.

Latinoamérica sufre los rigores de la “pobreza de aprendizaje”

El Banco Mundial ha utilizado este término para definir la situación de la escolaridad en la región, que no está arrojando resultados favorecedores en el aprendizaje de los estudiantes cuando “la mitad de los niños latinoamericanos no son capaces de leer y comprender un relato simple”. Ante esta alarmante cifra el organismo exhorta a transformar profundamente el sistema educativo. Y todo esto ante la extraordinaria coyuntura del coronavirus, que agrava el escenario para todos estos niños, cuando ya antes de la pandemia “un estudiante de 15 años en América Latina muestra tres años de rezago en lectura, matemáticas y ciencia comparado con un estudiante en algún país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos)».

Los métodos de enseñanza remotos que se apoyan en las nuevas tecnologías para la comunicación y la información, están dejando en la periferia a millones de alumnos, a pesar del gran esfuerzo de inclusión que se está llevando adelante en los países latinos. En opinión de Emanuela Di Gropello, gerente del área de educación del Banco Mundial para Latinoamérica y el Caribe, Uruguay encabeza la lista de países que mejor han enfrentado este nuevo reto ya que está muy bien preparado para la enseñanza on line tras haber dedicado “ muchos años a garantizar la conectividad y el acceso a herramientas digitales para la comunidad educativa, incluso con apoyo suficiente para su uso». Seguido por México, que se apoya en su plataforma de televisión educativa multigrado, Colombia, que ahora ve los frutos de su plataforma Aprender Digital, una iniciativa del Ministerio de Educación colombiano, que cuenta con más de 80.000 recursos educativos digitales, organizados por grados, que incluyen desde videos hasta aplicaciones y juegos; y finalmente Chile utilizando una plataforma con recursos digitales para el autoaprendizaje en casa y en familia, que ha puesto a la disposición gratuita para los países de la región.

Di Gropello recordó la importancia del núcleo familiar para optimizar estos períodos de aprendizaje a distancia «la crisis actual nos está mostrando cuán importantes son las familias, que han sido llamadas a tener un papel de apoyo en el aprendizaje. Ojalá que, cuando esto pase, los sistemas educativos se acuerden de esto y puedan seguir desarrollando medidas para involucrar más a las familias en los procesos de aprendizaje y que puedan seguir desarrollando medidas para apoyar a los hogares más vulnerables», concluyó.

Foto: ayudaenacción.org

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