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La naturaleza europea sufre un declive grave y continuado

Autor: Ambientum

Las prácticas agrícolas y forestales insostenibles, la expansión urbana y la contaminación son las principales responsables del deterioro de la biodiversidad en Europa, que amenaza la supervivencia de miles de hábitats y especies animales. Además, los Estados miembros siguen sin aplicar en su totalidad las directivas de protección de la naturaleza y demás legislación en materia medioambiental de la Unión Europea.

La mayoría de los hábitats y las especies protegidas no presentan un buen estado de conservación y queda mucho por hacer para revertir la situación, según el informe «State of nature in the EU» publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).

“Nuestra evaluación demuestra que la protección de la salud y la resiliencia de la naturaleza de Europa y el bienestar de sus ciudadanos exige cambios fundamentales en la forma de producir y consumir los alimentos, gestionar y usar los bosques, y construir las ciudades. Estas iniciativas deben ir acompañadas de una mejora en la aplicación y la ejecución de las políticas en materia de conservación, un mayor hincapié en la recuperación de la naturaleza, y una acción por el clima cada vez más ambiciosa, especialmente en el sector del transporte y la energía”, dice Hans Bruyninckx, director ejecutivo de la AEMA.

La mayoría de las especies protegidas en la UE, como el halcón sacre y el salmón del Danubio, y hábitats como los pastizales y las dunas de toda Europa se enfrentan a un futuro incierto, salvo que se adopten medidas urgentes para revertir la situación, según el informe de la AEMA “State of nature in the EU — Results from reporting under the nature directives 2013-2018”.

Naturaleza

El informe de la AEMA se publica de forma simultánea al Informe sobre el estado de la naturaleza de la Comisión Europea, en el que se describen los avances realizados con respecto al logro de los objetivos previstos en la legislación de la UE en materia de protección de la naturaleza.

El informe de la AEMA revela avances positivos en lo que se refiere a las iniciativas de conservación. Tanto el número como la superficie de los lugares protegidos en el ámbito de la red Natura 2000 han aumentado durante los seis últimos años y la UE cumplió los objetivos globales, con la protección de alrededor de un 18% de su superficie terrestre y casi el 10% de su superficie marina.

Sin embargo, los progresos generales realizados no bastan para cumplir los objetivos de la Estrategia de la Unión sobre la Biodiversidad hasta 2020. La mayoría de las especies y los hábitats protegidos presentan un estado de conservación deficiente o malo, y muchos de ellos siguen deteriorándose, conforme a la evaluación de la AEMA. De los tres grupos principales estudiados, los hábitats y las aves se encuentran muy a la zaga, mientras que el grupo de especies no aviares está próximo a cumplir su objetivo.

La revisión más completa jamás realizada

Virginijus Sinkevičius, comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, afirmó: «Esta evaluación sobre el estado de la naturaleza constituye la revisión de la naturaleza más completa jamás realizada en la UE. Muestra claramente que seguimos perdiendo nuestro sistema de supervivencia. Hasta un 81% de los hábitats de la UE se encuentra en mal estado, y entre los más deteriorados se cuentan las turberas, los pastizales y las dunas. Debemos cumplir urgentemente con los compromisos establecidos en la nueva Estrategia de la Unión sobre la Biodiversidad para revertir este declive en beneficio de la naturaleza, las personas, el clima y la economía».

«Nuestra evaluación demuestra que la protección de la salud y la resiliencia de la naturaleza de Europa y el bienestar de sus ciudadanos exige cambios fundamentales en la forma de producir y consumir los alimentos, gestionar y usar los bosques y construir las ciudades. Estas iniciativas deben ir acompañadas de una mejora en la aplicación y la ejecución de las políticas en materia de conservación, un mayor hincapié en la recuperación de la naturaleza, y una acción por el clima cada vez más ambiciosa, especialmente en el sector del transporte y la energía», señaló Hans Bruyninckx, director ejecutivo de la AEMA.

Principales amenazas para la naturaleza

La agricultura intensiva, la expansión urbana y actividades forestales insostenibles constituyen las principales presiones para los hábitats y las especies, según el informe de la AEMA. La contaminación del aire, el agua y el suelo también afecta a los hábitats, al igual que la sobreexplotación de los animales mediante la recolección ilegal y las actividades de caza y pesca insostenibles.

A estas amenazas se suman las alteraciones de los ríos y lagos, como las presas y la captación de aguas, las especies exóticas invasoras y el cambio climático. El abandono de terrenos agrícolas contribuye al declive continuado de hábitats seminaturales, como los pastizales, y sus especies, como las mariposas y las aves ligadas a medios agrícolas.

Perspectivas

El informe señala algunos avances positivos, la mayor parte de ellos realizados a escalas nacional o regional. Algunas especies y hábitats han experimentado mejoras, como la rana dalmantina en Suecia, las lagunas costeras de Francia y el quebrantahuesos a escala de la UE.

La red Natura 2000 tiene efectos positivos para muchas especies y hábitats. Por ejemplo, los hábitats costeros y dunares, que están bien protegidos por la red Natura 2000, muestran un estado de conservación mejor que los hábitats que están menos protegidos o de una forma más marginal.

Con respecto a las políticas, hay muchas esperanzas puestas en la nueva Estrategia de la Unión sobre la Biodiversidad hasta 2030 y en la Estrategia «De la Granja a la Mesa», ambas elementos clave del Pacto Verde Europeo.

La estrategia sobre la biodiversidad tiene por objeto reforzar y ampliar la red de espacios protegidos, establecer un plan de recuperación y garantizar unos ecosistemas saludables, resilientes al cambio climático, ricos en biodiversidad y que proporcionen los servicios esenciales para la prosperidad y el bienestar de los ciudadanos.

Además de estas nuevas políticas, se requieren más iniciativas para mejorar las capacidades de seguimiento y control de los Estados miembros de cara a cumplir los objetivos. En la actualidad siguen faltando muchos datos, especialmente por lo que se refiere a las especies y los hábitats marinos. También se necesitan más datos para evaluar en profundidad el papel de la red Natura 2000. Por último, debe mejorarse notablemente la aplicación de la legislación de la Unión.

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