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La muy probable victoria del MAS en Bolivia amenazada por el fraude que las élites blancas podrían cometer

Este domingo 7,3 millones de bolivianos están llamados a elegir presidente, vicepresidente, senadores y diputados entre cinco candidaturas. Estas elecciones se repiten un año después del Golpe de Estado que los militares, los policías y las élites enriquecidas realizaran para frenar la enésima victoria electoral que el antiguo presidente Evo Morales consiguió en Octubre del año pasado.

La incertidumbre de si estas elecciones servirán para reafirmar la democracia o desembocarán en una nueva convulsión la tienen todos porque hay sospechas que la derecha en el poder gracias a ese golpe de estado, no tenga ninguna verguenza en generar un fraude electoral en caso de no conseguir la victoria.

Esta pasada noche la llegada al aeropuerto de El Alto, junto a La Paz, del diputado argentino Federico Fagioli generó una nueva polémica en Bolivia, como el día antes pasó con delegaciones políticas venidas de distintos países de América y de España. Fagioli denunció que fue detenido y el presidente argentino, Alberto Fernández, responsabilizó al Gobierno interino de Áñez, que a su vez desmintió cualquier detención y acusó al diputado progresista de venir a Bolivia a entrometerse en asuntos internos.

Después de casi un año de interinidad de la mandataria transitoria Jeanine Áñez, se podría producir un nuevo estallido de violencia en el caso de que se produjera un fraude electoral, un temor que desde hace días llevó a muchos bolivianos a acaparar comida y combustible. El Gobierno de esta señora, autoproclamada presidenta sin ningún voto popular tenía el mandato de que fuese para solo unos meses, para convocar elecciones, pero se ha mantenido más de un año en el poder.

Evo Morales denunció en redes sociales ante la comunidad internacional episodios como el del diputado argentino, defendiendo que los observadores internacionales son garantía de transparencia electoral. El expresidente hizo una llamada a la tranquilidad, que ha llegado incluso al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres que se ha sumado en una breve declaración a las voces que instan a respetar el resultado, que en Bolivia puede tardar varios días.

El MAS, el partido del ex presidente Evo Morales y que representa a las mayorías más empobrecidas, va primero en las encuestas y ha anunciado que tendrá su propio sistema de cómputo, tras cuestionar que se haya eliminado un trámite como la fotografía de las actas de votación y que las urnas vayan a ser custodiadas por militares, además de policías. Todo estos acontecimientos y la brutal represión que las fuerzas de la Derecha, representante de las élites blancas de Bolivia hacen presagiar que podría haber un fraude electoral cometido por los representantes de los más ricos, por los políticos que actualmente ejercer el poder.

Bolivia es un país de mayoría indígena que ha vivido un gran resurgir económico y social en los últimos años, gracias al gobierno de Evo Morales que ha logrado mejorar la calidad de vida de las mayorías empobrecidas. Las élites ricas del país, de raza blanca mayoritariamente, no aceptan que los indígenas ocupen el poder del país, por lo que han estado desestabilizando permanentemente para romper la democracia y la voluntad mayoritaria del pueblo boliviano

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