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La masacre en los hospitales de Brasil

El Covid-19 está suponiendo un gran reto al cual el país no está sabiendo hacer frente. En la madrugada de ayer en una hora siete personas perdieron la vida asfixiados. Lo que se vive en Brasil es una completa pesadilla, en la que la falta de recursos está haciendo que las muertes asciendan a cifras monumentales.

La jefa de sanidad Francisnalva Mendes señala que «hoy ha sido uno de los días más duros en todos mis años de servicio público, te sientes impotente», debido que el suministro de oxígeno del hospital se agotó. Aunque haya mermado al personal sanitario, Mendes comenta que hay que volver a la lucha y continuar salvando vidas. La pérdida de un tercio de los 22 pacientes en un único día ha supuesto un duro golpe de realidad sobre el enemigo invisible al que tienen que hacer frente. La sensación generalizada fue sentirse rotos.

La pasada semana, una de las localidades de Brasil llamada Coari se convirtió en el epicentro de la catástrofe del Covid-19 en América Latina, debido a la nueva cepa que tiene una mayor facilidad de propagación y que ha desbordado los hospitales del estado brasileño de Amazonas dejando a muchos de esos centros sanitarios sin suministros.

Las cifras son tan sorprendentes que se han llegado a registrar entierros diarios de 200 personas en la región de Manaos, frente a los 40 que solían ser habituales en una media diaria. Además de constatarse la creación de fosas comunes para los cuerpos.

Situaciones que indignan a la población brasileña al observar que no se ha realizado una buena gestión y que las regiones más empobrecidas son las que están sufriendo más los efectos de la pandemia.

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