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La impresión 3D creará riqueza en todo el mundo cuando se imponga como la fórmula para fabricar lo que necesitamos

De la explotación laboral a la automatización: cómo la industria 3D cambiará el mundo.

La producción a precios competitivos de los productos industriales sólo  es posible a las grandes empresas multinacionales que gracias a la producción en países empobrecidos logran precios bajos capaces de ser exportados a todo el mundo. Las consecuencias las conocemos: estas compañías quieren un entorno “proclive a la inversión” es decir salarios de explotación y ninguna o muy poca regulación laboral y medioambiental, el resultado es la condena a la pobreza de millones de personas y el deterioro medioambiental.  

Y esto es así porque el modelo industrial actual busca los costes más bajos de mano de obra y seguridad ambiental. El modelo depredador y sucio de la industria actual  es responsable no solo de la pérdida de empleos  en el mundo desarrollado por la deslocalización de las fábricas, sino también de  crisis medioambientales en los  países del Sur que no disponen de una regulación que ponga freno a la codicia de las multinacionales. 

Este modelo entrará en crisis en los próximos años porque la combinación entre la conciencia medioambiental y el avance tecnológico podría permitir mutar a otro modelo más sostenible y más justo, a través de la llamada industria aditiva, basada en la creación de objetos con impresión 3D que harán viable económicamente la producción a escala local, con empresas locales de dimensión humana, de bienes industriales a precios tan o más competitivos de los que  obtenemos en el modelo actual.

La manufacturación aditiva es modular, es decir no requiere de volumen para ser competitivo, por eso se puede organizar de forma descentralizada en millones de puntos, allá donde se pueda disponer de la Impresora o impresoras 3D, habrá una “fábrica” que no generará  residuos y que podría suministrar sus productos al área geográfica cercana, ahorrando millones de litros de combustible fósil en el transporte que hoy requiere el modelo industrial actual. Es un modelo  capaz de producir para el entorno más cercano con la calidad que hoy se oferta, con precios competitivos y al que además es posible incorporar la personalización que requiera el cliente, con un simple cambio en el diseño del producto incorporado por él mismo, apoyándose en un sencillo software. 

Si la industria aditiva permite que el consumidor tenga objetos más baratos, que puede personalizar y que además podrá disponer de ellos con inmediatez, comprará a las industrias de la impresión 3D. Si las empresas podrán reducir sus costes porque no se requiere mano de obra o sus necesidades son muy pocas, porque la materia prima para la fabricación se reducirá y porque también ahorrará en costes de gestión de residuos, la empresas apostarán también por producir en la Industria aditiva. Y esto es bueno para la gran mayoría. 

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