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La homofobia un problema estructural, en la que los casos crecen en España

Durante esta semana ha existido cierto revuelo mediático por lo acontecido por el joven de 20 años de Malasaña. A pesar de que lo ocurrido, los datos del Ministerio del Interior en 2020 recogen que durante ese año se produjeron 282 denuncias por delitos de odio a razón de la orientación sexual o identidad de género, datos muy parecidos a los de 2019. En lo que llevamos de 2021, los datos que maneja la policía en relación a las denuncias provisionales por delitos de odio a razón de la orientación sexual o identidad de género superan un 1,3% a las del 2019.

Un claro ejemplo de estos datos son que en este misma semana cuatro personas han sido agredidas y amenazadas, por el simple hecho de ser LGTBIQ+.

Lo que quieren recalcar algunas entidades que promueven y luchan por la integración del colectivo LGTBIQ+ es que no se pierde la hoja de ruta, a pesar de la denuncia falsa del joven de Malasaña (acto reprobable) esto no anula ni escoden la cantidad de agresiones que sufre este colectivo. Hay que tener claro un mensaje, que la homofobia y la transfobia son reales y hay que poner todas las medidas y la atención necesaria para prevenir o reducir este tipo de agresiones.

Se espera que con todo lo sucedido sobre el caso del joven de Malasaña no deje una herida muy profunda en el colectivo LGTBIQ+.

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