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La economía colaborativa: ¿precariedad capitalista o una nueva forma de economía social?

Internet y las nuevas tecnologías han impulsado modelos de consumo alternativo  y la generación de otro tipo de economía que no tiene que ver con el modelo capitalista. Se basa en prestar, alquilar, comprar o vender productos en función de necesidades específicas y no tanto en beneficios económicos. De hecho, en este sistema es posible que el dinero no sea el único valor de cambio para las transacciones. No hay empresas que controlen los medios de producción de forma centralizada, hay muchos consumidores que pueden ser también productores.  La relación entre quien ofrece un producto y quien tiene una necesidad concreta está cambiando de manera significativa.

Como su propio nombre lo indica, es un modelo centrado en la colaboración y la ayuda mutua. Actualmente, casi todos los sectores de la economía ya cuentan con negocios colaborativos, s

El intercambio de casas, el  crowfunding, las criptomonedas, intercambio de trabajo por servicios o productos, compartir gratuitamente música o cualquier producto cultural, etc son algunos ejemplos de esta economía

Pero también se asocia a la economía colaborativa a Uber y Airbnb. Estas plataformas, sometidas a la creciente presión y a las fuertes críticas de la opinión pública, se defienden apelando a los principios y valores de la economía colaborativa.

Sin embargo Uber y Airbnb encarnarían un nuevo modelo, no sólo superior al anterior en términos económicos y tecnológicos, sino también en términos morales y de estilo de vida. Esta estrategia de defensa blinda aparentemente a estas plataformas frente a cualquier crítica sea cual sea su origen u orientación.

La economía colaborativa se basa en dos principios: las personas interactúan intercambiando bienes y servicios directamente, evitando proveerse a través de las empresas en los mercados convencionales y,, que la motivación que anima dicho intercambio es la satisfacción de necesidades y no el afán de lucro.  Uber y Airbnb tienen un gran objetivo: el ánimo lucrativo. Pero también incumple el primer principio porque pretenden monopolizar un mercado y no existe “libre intercambio” entre iguales, sino un intercambio establecido por las plataformas según los condiciones que éstas imponen a sus usuarios

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