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La derecha se pelea por el viraje al centro de Arrimadas

Con tan solo diez diputados en el Congreso, la nueva líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha conseguido esta semana ganar la primera batalla al Partido Popular. 

El viraje de Arrimadas al centro abriéndose al diálogo con el Gobierno –lo que ha generado un fuerte rechazo en el sector más derechista de Ciudadanos– permitió el miércoles a Ciudadanos ser decisivo en una votación trascendental: la de la prórroga del estado de alarma. El partido que había tejido un cordón sanitario contra Pedro Sánchez y todo lo que oliese a izquierda, apoyó finalmente la extensión de esa medida excepcional durante 15 días más.

Con ese giro de Ciudadanos, la posición del PP, que había decidido amagar hasta el último segundo,  resultó irrelevante en la votación porque el Gobierno –ante las amenazas de Casado, que en los últimos días había explicitado su «rechazo» a la prórroga– logró antes de que arrancase el Pleno los apoyos necesarios para la prórroga:  Ciudadanos y el PNV en la misma ecuación. 

Pablo Casado, intentando imitar al facismo de Vox, planteó un durísimo discurso contra el Ejecutivo –plagado de insultos y descalificaciones– para acabar absteniéndose. Su intervención no se diferenció mucho de la de Vox, culpó a Pedro Sánchez de tener a la gente «estabulada» y habló de «dictadura constitucional».  El no del PP en una de las votaciones más trascendentales del Congreso, en pleno estado de alarma, flotaba en el ambiente, pero al final fue abstención. Y eso ni los votantes ni los militantes del PP lo entendieron. Una oposición tan dura a continuar con la alarma, para finalmente votar abstención, ¿hay alguna lógica?

Por eso lo más chocante fue el argumento para explicar su voto. Casado admitió que se abstenía por los acuerdos que había logrado Ciudadanos. En castellano raso: el partido de Arrimadas logró arrancar al Gobierno las condiciones que Casado consideraba imprescindibles para abstenerse. Y eso que Arrimadas tiene 73 diputados menos que Casado. 

La postura de Arrimadas, que con su ‘sí’ a la prórroga rompió el veto impuesto a Sánchez por su antecesor, Albert Rivera, molestó sobremanera a los sectores más a la derecha del PP. Dirigentes populares consideraron que, con su gesto, Ciudadanos traicionó a toda la derecha dividida en tres –PP, Ciudadanos y Vox–, enfrentada en los últimos meses y que, en busca del electorado más conservador, había cerrado todas las puertas a negociar con el Ejecutivo. En la práctica, Arrimadas, hizo añicos en el Congreso la foto de Colón. 

La fundación FAES que dirige el expresidente del Gobierno José María Aznar, llegaba a emitir el jueves un comunicado en contra de la líder de Ciudadanos. En un texto publicado en su web y que no se lleva la firma de ningún autor, el think tank ultraconservador criticó a Arrimadas 

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