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La cúpula de la Unión Europea debate en base a una nueva propuesta que mantiene el monto del fondo de recuperación pero cambia su naturaleza

El presidente del Consejo Europeo busca el acuerdo cediendo ante los frugales: acepta un «freno de emergencia» a las ayudas; aumenta sus cheques compensatorios; y reduce la proporción de transferencias y aumenta la de los crédito.

«Sale el sol por primera vez en Bruselas en diez días. Coraje, ambición, unidad«. Es el mensaje optimista del comisario europeo de Finanzas, Paolo Gentiloni, al comienzo del segundo día de cumbre europea. Eso sí, si llega el acuerdo, será a través de nuevas cesiones a Holanda y sus aliados. Después de un primer día en el que no se avanzó por el enroque holandés en la capacidad de vetar los desembolsos de ayudas europeas por la crisis del coronavirus, este sábado el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha presentado una nueva propuesta –negobox– que cede ante las exigencias de los autodenominados frugales (Austria, Países Bajos, Dinamarca y Suecia).

Michel se la ha presentado antes del inicio de la cumbre a la canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro italiano, Giuseppe Conte; el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez; el presidente francés, Emmanuel Macron; y el primer ministro holandés, Mark Rutte. ¿Y en qué consiste?

En primer lugar, mantiene el monto total del fondo de recuperación de 750.000 millones, pero cambia su naturaleza. Es decir, en lugar de haber 500.000 millones en transferencias y 250.000 en préstamos, hay 450.000 en trasferencias y 300.000 en préstamos (60%-40%). 450.000 millones en trasferencias queda por debajo de los 500.000 de la propuesta francoalemana y aún más lejos de los 1,5 billones de la propuesta española al principio de la crisis.

Lo que sí hace Michel es reducir la parte del fondo que se destinaba para reforzar los programas del Marco Financiero Plurianual –el presupuesto plurianual de la UE 2021-2027, que gestiona la Comisión Europea– para aumentar la parte de préstamos y transferencias vinculada a los programas nacionales en 15.000 millones, de 310.000 a 325.000 millones. Así, al aumentar 50.000 millones la parte de los préstamos y 15.000 la de transferencias, el fondo de resiliencia y recuperación, pasaría de 560.000 a 625.000 millones. Es decir, el presidente del Consejo intenta compensar la reducción de transferencias aumentando el dinero gestionado por los Gobiernos en detrimento de la Comisión Europea.

El otro asunto en el que la nueva propuesta cede ante los frugales, es en la gobernanza. Es decir, en cómo se controla el desembolso de las ayudas. Rutte ha insistido en el veto, contra el que estaba el resto de la sala por miedo a que el bloqueo fuera permanente –de Hungría sobre el Estado de Derecho, por ejemplo–. Sin embargo, Michel ha ideado un llamado «freno de emergencia» que podría activar cualquier Estado si tiene dudas sobre cómo un país está gestionando las ayudas. La disputa se debatiría en el Ecofin, la reunión de ministros de Finanzas de la UE y, si es necesario, en un Consejo Europeo de líderes para que aborden el asunto «satisfactoriamente». Es decir, se le daría a Holanda –y a cualquiera de los 27– el poder de bloquear las ayudas.

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