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«Ha comenzado una nueva era en el riesgo de epidemias»

El crecimiento de las ciudades, el cambio climático, la destrucción de los hábitats naturales, la globalización del transporte de personas y animales y el posible desarrollo de armas biológicas son factores que explican la triplicación del número de brotes epidémicos anuales en los últimos cuarenta años. Así lo concluye el nuevo cuaderno del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) ‘Emergencias pandémicas en un mundo globalizado: amenazas a la seguridad’, que trata la amenaza de las enfermedades infecciosas en el siglo XXI.

«Los científicos muestran cierta preocupación por el aumento del número de brotes epidémicos«, señala la analista María del Mar Hidalgo. Los datos apuntan a que el número de enfermedades nuevas por década se ha multiplicado por cuatro durante los últimos sesenta años y que desde 1980 el número de brotes anuales se ha triplicado, haciendo pensar que «ha comenzado una nueva era en el riesgo de epidemias«.

Así pues, Hidalgo explica que a pesar de que las epidemias y pandemias son eventos naturales que no pueden prevenirse, si se proporciona una adecuada respuesta puede disminuirse la gravedad de sus impactos. «La gripe porcina de 1976, las cartas con Ántrax, los brotes de la gripe aviar y de SARS, la pandemia del virus H1N1, el brote de ébola entre 2014-1016, el brote del zika entre 2015-2017, constituyen ejemplos de cómo las agencias gubernamentales y las organizaciones internacionales se han visto obligadas a afrontar nuevas amenazas biológicas», expresa.

¿Qué circunstancias generan esta rápida propagación de enfermedades infecciosas?

Uno de los factores de difusión de pandemias es la hiperconectividad y movilidad de un mundo globalizado, que «consigue propagarlas de una forma nunca vista». Como ejemplo, el médico José Luis Puerta explica que la peste del siglo XIV tardó 3 años en alcanzar toda Europa, a razón de 5 kilómetros diarios, mientras que en 2003 el SARS llegó desde Hong Kong hasta Canadá en un vuelo de 24 horas.

Por otra parte, el aumento de la población y su concentración en ciudades es otra de las causas. «El crecimiento urbano masivo, rápido, mal planificado, no inclusivo y con escasez de recursos que está teniendo lugar en países en desarrollo crea las condiciones idóneas para la propagación de enfermedades infecciosas», indica Hidalgo.

Las circunstancias geopolíticas también condicionan el comportamiento de las enfermedades. Por ejemplo, la razón por la que la gripe española se propagó tan rápidamente se debió al movimiento de población sin precedentes que tuvo lugar durante la I Guerra Mundial. Las situaciones de conflicto generan graves problemas para la salud de la población, que pueden contraer enfermedades derivadas de la falta de higiene o de alimentos. Cuando la población migra huyendo de las guerras, estas infecciones traspasan fronteras y se convierten en epidemias mundiales.

En Siria han emergido enfermedades asociadas a las condiciones higiénicas deficitarias y a la falta de medios sanitarios y de cumplimiento del calendario de vacunas debido al conflicto, como el cólera y la polio. Fuente: Agencia Reuters

Asimismo, la destrucción de las zonas forestales para destinar el terreno a actividades agropecuarias, puede provocar la aparición enfermedades al entrar en contacto con nuevos animales. Es el caso, por ejemplo, de la fiebre Lassa, que se contagia a través de las heces de roedores. Al destruir los bosques, los roedores entran en zonas habitadas buscando comida.

El cambio climático también es un factor importante en las epidemias. Según los informes del IPCC (International Panel of Climate Change) existe un riesgo creciente de que la variabilidad climática altere el comportamiento de los vectores implicados en la propagación de ciertas enfermedades infecciosas como los mosquitos o moscas. La malaria, el dengue, la chikungunya, la leishmaniasis, la enfermedad de Lyme y el zika son ejemplos de enfermedades vectoriales susceptibles de ser alteradas por el cambio climático

«El mundo permanecerá vulnerable frente a la aparición de una nueva pandemia»

Hidalgo comenta que «los expertos en salud pública consideran que, en la actualidad, existe un riesgo mayor de que se produzca una pandemia global o algún brote de consecuencias a gran escala como los que ya se han producido con anterioridad como, el SARS, la gripe aviar, ébola o el zika».

Según se recoge en el informe ‘Worldwide Threat Assessment 2019’, «el mundo permanecerá vulnerable frente a la aparición de una nueva pandemia de gripe o a un brote de alguna enfermedad infecciosa a gran escala que pudiera producir numerosas muertes y desestabilizar la economía mundial«. Esto es lo que está sucediendo actualmente con el coronavirus.

«Aunque la comunidad internacional ha realizado progresos para mejorar la seguridad sanitaria global, todavía no son suficientes para abordar el desafío que supone la aparición con mayor frecuencia de enfermedades como consecuencia: de la rápida urbanización, la prolongación de las crisis humanitarias, la incursión humana en sitios despoblados, la expansión del comercio, la movilidad internacional o el cambio climático».

Imagen: Pixabay

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