
El término proviene de una obra de teatro titulada Gas Light que fue llevada al cine en los años 40, y que en España se tradujo con el nombre de Luz de gas.
La metáfora de la luz de gas es clara: como consecuencia de dichas manipulaciones por parte de la persona abusadora, la luz que ilumina nuestra vida se vuelve cada vez más tenue, más incierta, y parece apagarse por completo.
En el ámbito laboral, cada vez son más los trabajadores afectados por este fenómeno. Directamente relacionado con el término “Gaslighting” está el término “Burnout” o síndrome de estar quemado por el trabajo. Ambos fenómenos se traducen en malestar por parte del trabajador, tanto físico como mental, algo que repercute en la eficiencia y desarrollo profesional de las personas afectadas.
Ambos términos están teniendo un gran sonar en los últimos años, pero sigue sin ser suficiente para que las personas encargadas establezcan estrategias para paliar dichas situaciones.
La controversia surge cuando las empresas ignoran este tipo de problemáticas, pero por el contrario, cada vez son más las ofertas formativas de cursos relacionados con la prevención de este tipo de fenómenos.
Entonces en qué quedamos… ¿Son el Gaslighting y el Burnout problemáticas reales, o simplemente son modas?