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Estado de la Unión Europea: ¿más promesas huecas sobre la equidad mundial de la vacuna contra la COVID-19?

Autoría: Médicos Sin Fronteras.

MSF critica la enorme brecha entre la retórica de la UE y unas acciones que minan el acceso global a las vacunas contra el coronavirus.

Desde abril de 2020, las autoridades de la UE han venido afirmando que «nadie está seguro hasta que todos lo estemos», y prometiendo «crear un bien público mundial verdaderamente único». Sin embargo, hasta ahora, sus discursos han sido poco más que palabras huecas. En lugar de ello, la UE ha socavado sistemáticamente las propuestas para lograr una producción, suministro y distribución equitativos de vacunas y productos terapéuticos. Y, aunque se jacta de los compromisos de donación de vacunas, solo se ha repartido una parte de las dosis necesarias.  

La UE sigue bloqueando las iniciativas para ayudar a otros países a producir sus propias vacunas y terapias y no ha repartido a tiempo las dosis de vacunas prometidas. En consecuencia, muchos países se enfrentan a una dramática escasez de vacunas COVID-19 como muestra el hecho de que, en los países de bajos ingresos, solo el 1,1% de la población haya recibido al menos una dosis o que, de todas las dosis administadas en el mundo hasta ahora, solo el 0,3% haya sido inoculado en países pobres”.

La UE también rechaza iniciativas que podrían maximizar y diversificar la producción de vacunas y terapias a nivel mundial: Ni ha negociado ni exigido que se compartan las tecnologías y los derechos de propiedad intelectual como parte de sus acuerdos de financiación y compra de vacunas y terapias COVID-19, por un lado, ni ha apoyado abiertamente las iniciativas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para compartir voluntariamente estas tecnologías y derechos de propiedad intelectual, por el otro.

«La UE parece empeñada en priorizar los intereses de su propia industria farmacéutica antes que ofrecer los mayores beneficios sanitarios y satisfacer las necesidades médicas mundiales causadas por la pandemia, incluidas las de sus propios ciudadanos», afirma el Dr. Christou. «Como resultado, una gran parte de la población mundial sigue sin vacunarse, con el consiguiente riesgo de aparición de nuevas variantes del virus que pueden minar la eficacia de la vacuna y extenderse a Europa y más allá».

Es hora de que la UE se ponga por fin a trabajar en serio para que las vacunas contra la COVID-19 sean accesibles allí donde se necesiten. Para ello, sus prioridades urgentes deberían ser:

  • Dejar de bloquear la suspensión temporal de la propiedad intelectual en la OMC.
  • Garantizar que las tecnologías de la vacuna COVID-19 se compartan con los productores potenciales de los países de ingresos bajos y medios a través del centro de transferencia de tecnología de vacunas de ARNm de la OMS.
  • Proporcionar apoyo financiero y técnico para la diversificación global de la producción y el suministro.
  • Acelerar rápidamente las transferencias de vacunas de los Estados miembros de la UE a COVAX y a los países de ingresos bajos y medios.

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