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España se está quedando atrás en la normativa europea de experimentación animal

La Comisión Europea ha adoptado dos informes bajo la Directiva 2010/63 sobre la protección de los animales en la ciencia que abarcan aspectos de bienestar animal y regula la cantidad de animales a ser usados con fines investigativos. Se trata de un instrumento legal que, en los diez años que lleva regulando estas actividades, lo que pretende es ir disminuyendo progresiva pero eficientemente, el uso de animales en experimentos, para sustituir estos métodos con otros métodos alternativos que puedan reemplazar su uso en la ciencia, así como se han ido sustituyendo en otras áreas de nuestra sociedad.

Esta Directiva se encuentra entra las más estrictas del mundo en materia de bienestar animal y pretende la protección de los animales que son reproducidos para fines científicos, incluso en el excedente de los que no entren en los protocolos, y a todos ellos espera disminuir las condiciones de estrés y evitar el dolor y sufrimiento.

Sin embargo, para la organización belga de protección animal GAIA, “es escaso el avance  que se está produciendo en la búsqueda de alternativas a la experimentación animal” y señaló que a diez años del primer Informe, “pocos, por no decir ninguno de los objetivos, han sido logrados”.

España es es el tercer país de la Unión que más experimentos realiza con animales, en 2018 por ejemplo, usó a 836.096 animales, entre los que se cuentan ratones, ratas, conejillos de indias, conejos, cerdos, ovejas, cabras, gatos y perros, de los cuales el  98.3% fueron utilizados por primera vez y hubo un 1,6% que fueron reutilizados. Estas cifras, en comparación con otros países demuestran que el progreso de España hacia la sustitución de animales por otros métodos es bastante lento.

En la Unión Europea se utilizaron entre 2015 y 2017 entre nueve y diez millones de animales  con fines científicos.

En 2018 según el Informe, la mayoría de los animales fueron utilizados para el estudio de su biología o etología con fines de preservación del medioambiente, el 7,22% de los animales sufrió dolor severo durante los experimentos, y un  88% sufrió dolor moderado o leve.

El alto costo de la belleza para los animales

En 2013 se produjo un avance histórico en materia de bienestar animal que tuvo su origen en la Unión Europea al prohibir la experimentación animal en productos de belleza,  esta medida se fue dando progresivamente y hoy se espera su consecución en muchos otros países del mundo hasta convertirla en una medida global de supresión de ensayos cosméticos, que siendo el mercado cosmético europeo el más grande del mundo, sin duda simboliza la esperanza para millones de animales. 

El parlamento Europeo, a través de la eurodiputada Miriam Dalli, confirma lo que la ciencia ya ha dictaminado, que las pruebas con cosméticos en animales no tienen ninguna justificación y que su eliminación tampoco supone la pérdida de puestos de trabajo, como se consideró en un momento dado. 

Se ha confirmado a lo largo de muchas investigaciones que hoy en día no son necesarias las pruebas cosméticas con animales, que pueden ser sustituidas con métodos que arrojen los mismos resultados sin lesionar a un animal física ni psicológicamente.

 Según una encuesta del eurobarómetro 2016 el 90% de los europeos está de acuerdo en la aplicación de normas severas que respeten el bienestar animal y aunque el Parlamento Europeo aboga por esta medida de prohibición mundial, todavía se permite en el 80% de los países.

 El camino para la liberación de millones de animales, todavía se ve lejos y lleno de bruma.

Foto: PLADGA-WordPress.com

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