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El Monumento a Franco de Santa Cruz se queda.

Con la Ley de Memoria Democrática vigente, siendo ya la segunda ley que pretende regular la memoria histórica de nuestro país, el TSJC considera que el Monumento a Franco de Juan de Ávalos, habiendo un recurso de una asociación sobre la propuesta del Cabildo de Tenerife a catalogar como no bien cultural este armatroste, se debe mantener, ya que como recoge la ley, se le podría dar una reinterpretación o resignificación al monumento, ya que esta carente de simbología franquista. Porque sin duda alguna, que este el mismísimo Franco en lo alto del ángel no es un símbolo fascista.

Por su lado el Cabildo de Tenerife ha confirmado que ni sus técnicos de Patrimonio, ni los de la ULL, vieron manifestaciones artísticas. Sin duda alguna, polémica habrá para rato.

Y es curioso que esta estuata que lleva medio siglo en la avenida Anaga preocupe al mundo artístico de la ciudad, siendo muchos de los artistas chicharreros los que han luchado a capa y espada, cual Alatriste, la revaloración del menumento. Simbólico, porque por ejemplo el único partido político que ha dado relevancia a este mamotreto ha sido el Partido Popular, en aquel vídeo donde Rajoy, precursor del movimiento «running», corría por la ciudad, siendo este punto uno de los más fáciles de identificar.

Por otro lado, determinadas personas de relevancia histórica en la ciudad, han mantenido el dolor que genera el peso simbólico de mantener esta figura en plena avenida, como declara Mercedes Pérez Schwartz en el ElDiario.es, nieta del último alcalde republicano de la ciudad y que fue uno de los asesinados por el franquismo. Pérez Schwartz propone que en caso de querer conservar esta figura sea en un almacén como la hélice del Crucero Canarias, ya que esta «representación artística» simboliza el agradecimiento a Franco por dar el golpe de Estado del 36.

Por mi parte, como ciudadano de la ciudad, solo puedo hacer uso de la gran frase de la derecha española, si tanto les gusta el monumento a Franco, «que lo metan en su casa», pero que no lo dejen salir jamás.

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