fbpx

El ecosistema de la Economía Social y Solidaria

Autor: El portal de la economía social

Ya lo decía Isabelle le Galo, representante de la Fundación Daniel y Nina Carasso y moderadora del acto en sus palabras de apertura y a modo de casi spoiler: «el panorama de la Economía Social y Solidaria (ESS) es mucho más profundo y rico de lo que pensábamos”, lo que quizás sea consecuencia de un hecho que ella misma reconocía: “faltan estructuras y recursos que la fortalezcan”.

Pero vayamos al principio, ¿qué es realmente la ESS? Mercedes Valcárcel, de la Fundación Generación Spain, nos introduce en el concepto, recordando que la ESS va más allá de las fórmulas que la definen. En este sentido, no obstante, se pone sobre la mesa que el que no aparezca recogida la empresa social, por ser un elemento de creación algo posterior a la propia norma, es “una pena, porque dificulta la trazabilidad y conocimento estadístico de muchas empresas que desarrollan un gran impacto social” .

Más allá de figuras y marcos normativos, lo más destacable de las empresas de las ESS no son sólo sus fines, sino también sus formas. Valcárcel destaca dos cuestiones importantes en la definición de la Economía Solidaria: la participación, en el marco de un sistema de gobernanza democrático y participado, y la distribución de beneficios, para reinvertirlos en la actividad que se realiza, buscando conseguir el mayor impacto posible en consonancia con la misión de la organización.

  • Hemos de ser capaces de diseñar modelos de ingresos alineados con los modelos de impacto ya que la diferencia entre el impacto y los ingresos genera fricciones y limita la capacidad de escala. Sin embargo, si el incremento de impacto viene vinculado al de ingresos, alineando así esos dos vectores, se abre una gran posibilidad de éxito y escalamiento.
  • Son necesarios modelos que rompan con los cuellos de botella que impiden el crecimiento. En esta cuestión, la ESS tiene una ventaja competitiva que es la relación con sus clientes, que puede ser más profunda, intensa y leal, y esta posibilidad de participación puede ayudar a romper estos cuellos y limitaciones.
  • Hacen falta propuestas de valor suficientemente potentes que no se queden sólo en las buenas intenciones sino que tengan un alto impacto social.
  • El fin último ha de ser resolver retos sociales de calado. Esto implica no sólo aliviar determinadas problemáticas de forma superficial, sino ir al fondo de los grandes problemas. La clave no es, por tanto,la idea en sí como la compresión del problema, para encontrar el modelo de palanca sobre la que desarrollar finalmente idea.

Teniendo claro lo qué es la ESS, (y si aún no queda claro, recomendamos irse a la Carta de principios y a algunas de las definiciones recogidas en el portal de la ESS al respecto) toca preguntarse si esta forma de hacer economía, de producir productos y servicios es eficiente y si puede ser una respuesta a la complicada situación actual, una ventana de oportunidad a la crisis. Mikel de Paladella de Upsocial lo deja claro cuando relata cómo la economía tradicional está acercándose a estándares de la ESS, porque quienes están empujando esa transformación no es tanto la oferta sino la demanda, y eso, establece, la hace el cambio imparable.

La ESS es eficiente, pero ¿es sostenible? Paladella contesta con un “Sí” rotundo, aunque recomienda hay algunos elementos que recomienda algunas cuestiones a profundizar:

Cuestiones a profundizar a parte, ante la comparativa de sostenibilidad de la empresa social frente a la tradicional cabe poca duda de la mayor idoneidad de las empresas sociales y solidarias en un contexto donde hay una creciente demanda por parte de la población que nos invita a resolver los grandes problemas que a escala global y común se ciernen sobre nosotras y para los que la empresa convencional está demostrando no tener respuestas.

El ecososistema de la ESS

Para ahondar en estas afirmaciones que muestran el sentido de la ESS en el contexto actual, José Luis Fernánde, Kois, miembro de Garúa y el Grupo Tangente, formación y consultoría, nos aterriza en el estado de la cuestión de la ESS del estado español a partir de 9 titulares que recogen las conclusiones de este autodiagnóstico, participativo:

  • Aunque tiene un carácter contracíclico en las crisis, el auge de este ecosistema está más marcada por los ciclos de acción colectiva y la efervescencia de los movimientos sociales (15m, process, 8m y movimiento feminista, ola de emergencia climática). Una conexión lógica, ya que la ESS se autodenomina y expresa como movimiento social, un movimiento a favor de la democratización de la economía.
  • Si bien se han dado en estos años importantes cambios a nivel cuantitativos (más números de personas implicadas en estas prácticas e iniciativas), lo más reseñable son los cambios cualitativos:
  1. Especialmente haber logrado entrar en sectores estratégicos de la economía como la energía, finanzas, alimentación, seguros, cuidados….
  2. El ecosistema ha vivido un proceso de coordinación y articulación cuya principal expresión podrían ser los mercados sociales. Dinámicas estables de intercooperación territorializada, que además ofrecen espacios de compra venta de bienes y servicios preferentes entre las entidades.
  3. Innovaciones que han logrado dar saltos de escala, especialmente aquellas iniciativas que han logrado movilizar comunidades y reactivar practicas de mutualidad, como el caso de cooperativas energéticas o los procesos de supermercados cooperativos, por ejemplo.

La ESS ha entrado en contacto y se ha enriquecido con otras economías transformadoras, lo que ha permitido complejizar y profundizar estas dinámicas, especialmente gracias a tres encuentros fructíferos con:

  1. Economía feminista, que entre otros elementos, cuestionan las políticas de cuidados dentro y fuera de las empresas, incorporan el debate sobre la reproduccion social, los afectos…
  2. Economía ecológica, por la que se introduce la necesidad de vertebrar y poner en el centro las cuestiones ambientales y condicionar, por tanto, la actividad económica.
  3. Economías colaborativas y lo relacionado con las nuevas tecnologías, donde conviven dinámicas muy convencionales con versiones con más o menos afines al procomún, pero que genera un entorno que obliga a reacomodar las actividades del sector. Algo que representan los debates abiertos en el ecosistema sobre el “cooperativismo de plataforma”, reflexionando sobre los riesgos y potencialidades de las nuevas tecnologías para la ESS.

Se ha producido un desarrollo de políticas publicas especificas orientadas a promover las ESS, principalmente por parte de iniciativas municipalistas que han apostado por acompañar y fortalecer el sector, así como en algunos casos también autonómicos, donde destacaría el impulso de Aracoop por parte de la Generalitat de Catalunya. A pesar de este mayor apoyo y acompañamiento, el sector sigue demandando una apuesta real, por la compra publica como medida con mayor capacidad de fortalecerlo, haciendo de arrastre para condicionar el mercado y empujar una transformación económicas de más calado.

Como obstáculos, el propio sector percibe un desconocimiento y falta de credibilidad ciudadana sobre estas alternativas, así como una importante debilidad empresarial de muchas de sus iniciativas, así como un excesivo peso ideológico. Kois, pone en duda esta última cuestión y plantea que quizás lo que sea preciso es resituar comunicativamente lo ideológico, el relato, y ofrecer una narrativa más seductora en lugar de incidir en la dimensión ideológica de manera tan directa.

Como elementos para fortalecer la ESS, desde el propio movimiento se apunta a la necesidad de fortalecer dinámicas de intercooperación, así como tender puentes con sectores de la economía convencional más susceptibles de entroncar con valores de la ESS, tales como las pymes o algunos negocios familiares.

Las prácticas, el mejor ejemplo

Para comprender bien la dimensión y potencia de la ESS, no hay como conocer a fondo alguna de sus prácticas. Así, Mónica Gutiérrez, integrante de Basurama, colectivo dedicado a la investigación, creación y producción cultural y medioambiental y Mirella Barba de Spigoladors, organización que lucha contra el despilfarro alimentario y por alimentación sostenible para colectivos en situación de vulnabilidad, nos compartieron su experiencia para ilustrar el estado de gran parte de este ecosistema común entorno a la ESS. Recogemos algunas de las claves aportadas de sus trayectoria, agrupadas como un todo, como ejemplos ilustrativos:

Buenas prácticas:

  • Integrar y trabajar con y desde la comunidad, a partir de una escucha activa, trabajando con lo local, desde la perspectiva de las personas pero también de las redes y los materiales de éstas.
  • Incidir en el proceso; los fines son importantess, pero donde se produce el proceso tranformador es en el proceso, donde el cuidado (a la comunidad, al proceso y a la red que genera) es esencial.
  • Ser flexibles para enfrentarse a las incertidumbres y encontrar soluciones desde el común
  • Desarrollo de un modelo integral, en pro de la sostenibildad ambiental pero también en de la justicia social.
  • Pretensión transformadora que atienda a la actividad concreta pero además busque crear agentes de cambio y movimientos ciudadanos. Y transversalizar para que todas las personas implicadas puedan ser motor de cambio, tomando parte de las decisiones.
  • Creación de un ecosistema que busque sinergias entre diversos agentes, públicos, privados y de la ESS.

Éxitos:

  • Generar nuevos marcos y escenarios que permiten imaginar nuevos caminos que transformen aquellas realidades que deben ser transformadas.
  • Compartir materiales y metodologías, para que se puedan escalar y replicar.
  • Capacidad transformadora para que cada persona tenga la capacidad de transformar sus entornos cercanos.
  • Incidencia política e impacto, para conseguir cambios y buscar así las grietas en el sistema y los cambios legales posibles.

Factores de riesgo:

  • Contexto de incertidumbre que genera sensación de vulnerabilidad.
  • Financiación volátil, intermitente y generalmente a corto plazo.
  • Desgaste, muy relacionado con la capacidad de precarización y autoexplotación, vinculado al compromiso y a la lentitud de algunos procesos.
  • Percepción de falta de interés real por implementar y apoyar buenas prácticas de la ESS.
  • Falta de marco legal.

Necesidades del sector:

  • Visibilizar la complejidad de la red y sobre todo el reconocimiento al trabajo hecho por estas empresas. Este impacto positivo ha sido muy evidente en la pandemia, donde ha quedado patente la resilencia y capacidad de dar respuesta de iniciativas comunitarias.
  • Necesidad de más articulación y más entendimiento sobre la diversidad y complejidad de la ESS.
  • Apoyo institucional, escucha y diálogo por parte de las instituciones.
  • Se precisa una agenda común entre sector privado, público y la Ess para avanzar a un mejor futuro.
  • Ante la presente crisis ecosocial, la ESS tiene mucho que aportar y debería ser escuchada y tenida en cuenta su experiencia, junto a la de agentes más clásicos.

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar