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El cambio climático empuja a revisar el contrato social ante el aumento de la desigualdad

Autor: Fundación alternativas

La Fundación Alternativas organizó este viernes el debate on-line titulado ‘La función social de la empresa’, con el objetivo de revisar los principios imperantes en la gestión empresarial vigente, con el fin de alinearlos más adecuadamente a lasprioridades sociales actualmente deterioradas. Se trata del primer seminario de una serie que Alternativas propone para 2021. En los próximos encuentros se disertará sobre sostenibilidad, transformación digital y productividad, desigualdades en la distribución de la riqueza, y gobernanza y grupos de interés, entre otros asuntos. Las empresas son la principal fuente de creación de riqueza de la que dispone la sociedad. Sin embargo, las muestras de agotamiento del crecimiento, la falta de capacidad del modelo económico imperante para responder a las crisis de igualdad, sostenibilidad e inclusión, amplificada con la aparición de la pandemia covid-19, están obligando a las empresas, y a la sociedad en general, a analizar los modelos económicos y estructurales que les sirven de soporte para encontrar la forma de interiorizar las externalidades que están causando los desajustes actuales.

Diego López Garrido, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas, recordó que Milton Friedman dijo hace cincuenta años que el único objetivo de una empresa es “maximizar” el beneficio para los accionistas, pero recientemente BlackRock -primera empresa mundial en gestión de archivos- declaró que la empresa tiene que “ocuparse también de la sostenibilidad y que va a potenciar sus inversiones en ese campo”.

En este sentido, Garrido aclaró que la evolución de las empresas que se “preocupan” por el medio ambiente y que tienen una naturaleza social comienzan a tener “más relevancia”, sobre todo desde el “fracaso estrepitoso” del capitalismo financiero en 2008 con la caída de Lehman Brothers, que provocó “un gran aumento de la desigualdad social y el auge de los populismos, y que con el Covid-19 se han acentuado”.

Garrido se preguntó si la llegada de Biden a la Casa Blanca podrá “contrarrestar” la situación, pero lo cierto es que se habla de un nuevo “contrato social” en lo que respecta a la economía y las relaciones entre sociedad y empresas, en el que estas últimas han de actuar “no sólo en beneficio de sus accionistas, sino en el de la ciudadanía en su conjunto”. Sobre este aspecto, “la pregunta es qué papel deben jugar las empresas, sin las cuales es imposible la vida en la sociedad, y qué reformas necesitan para llegar al capitalismo inclusivo y, sobre todo, qué pueden aportar para abordar el problema de la desigualdad y de la distribución de la renta”.

Por su parte, Ignacio Santillana economista y patrono de la Fundación Alternativas, incidió en que los problemas sociales, que se han acentuado desde 2019 en Chile, Francia y otros países europeos, están “relacionados con la desigualdad, las brechas salariales y el cambio climático, todos ellos factores que ponen en evidencia la efectividad de la responsabilidad social corporativa”. Las empresas, por otro lado, tienen “mucho que decir en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas”, son un “interlocutor importante” en los problemas sociales, y son elementos “generadores de riqueza y bienestar”, aunque no todas lo han hecho “adecuadamente”.

Vicente Salas, profesor de Economía en la Universidad de Zaragoza, comentó que la “responsabilidad” de la empresa frente a la sociedad en la consecución de objetivos no es independiente de la de otras instituciones, como “el Estado y los mercados”.  En lo que se refiere a la productividad, se ha originado un “estancamiento” en las economías desarrolladas en los últimos años; una “desigualdad creciente” en la concentración de la renta y la riqueza; y un claro “deterioro” del medio ambiente. Asimismo, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) “aumentan” la heterogeneidad empresarial, “fomentan” la concentración de los mercados y “limitan” la competencia, y la sociedad espera que “las empresas asuman responsabilidades en la consecución de objetivos en prosperidad, inclusión y sostenibilidad”.

ECONOMÍA CIRCULAR

Francisco Ros, ingeniero de Telecomunicación, destacó la importancia de la “economía circular”, y sostuvo que la “enorme eclosión de las tecnologías digitales y el empuje de la economía verde requieren nuevas formas de organización y producción para generar riqueza a la vez que se respeta la sostenibilidad. El modelo económico actual ha aumentado de manera clara las desigualdades, y hay que revisar el contrato social que se estableció en la posguerra”.

Gloria Juste, directora de Proyectos de la Fundación Endesa, subrayó la fuerte apuesta que su empresa hace por la “sostenibilidad”, ya que el cambio climático está sometiendo al planeta a una gran “presión de sus recursos”, por lo que hay que “transitar” hacia las energías renovables y la innovación tecnológica. La evolución de la sociedad es constante en lo que se refiere a “expansión demográfica, urbanización y nuevas formas de movilidad”, y el nuevo contrato social debe basarse en la “inclusión”, con una “reorientación de la relación” entre sociedad civil, gobierno y empresas, y en base a los ODS.

Juan José López Burniol, vicepresidente de la Fundación ‘la Caixa’, aseguró que “la crisis del 2008 fue una crisis de personas, actitudes y valores, no de mercados, y lo realmente importante es quién paga los costes de una crisis, y estos han sido los jóvenes y las clases medias y bajas, dando lugar a los indignados y a los populistas. Todo ello termina por desembocar en las crisis de los sistemas de democracia representativa. Este es el escenario que hay que tener en cuenta para abordar la reforma de la empresa, que incide en nuestra estructura social y nuestra vida política; y el que tenga dudas, que espere al último trimestre de este año”.

Nuria Rodríguez Peinado, directora de Medio Ambiente y Responsabilidad Social de Naturgy: “Todo está cambiando a gran velocidad, y los grupos de interés han crecido: la empresa ya no tiene sólo que responder ante empleados, accionistas, clientes y proveedores, sino que también ha de hacerlo en estos tiempos ante entidades del tercer sector, la sociedad en su conjunto, reguladores o administraciones. Por otro lado, la visión de la empresa ya no se valora sólo por su balance, solvencia y rentabilidad, o por el servicio y productos de cara al cliente, sino que se ha ampliado en la dimensión medioambiental y de lucha contra el cambio climático, así como en su contribución a la sociedad a través del cumplimiento de los ODS”.

Noticias El cambio climático empuja a revisar el contrato social ante el aumento de la desigualdad (fundacionalternativas.org)

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