fbpx

Economía mixta: Las sociedades con un Estado Fuerte y una sociedad libre

Entendemos que un país tiene una economía mixta cuando se combina la actuación del sector privado con la del sector público, que actúa como regulador y corrector del primero y que también puede ser propietario de empresas estratégicas (banca, energía, etc).

En una economía mixta muchas de las decisiones económicas son resueltas mediante la interacción de vendedores y consumidores en el mercado (ley de oferta y demanda). Pero el Estado tiene un rol esencial, fundamental.

El desarrollo de los países europeos se ha basado en la creación de un Estado fuerte con una posición de predominancia destacada.  Los presupuestos de las administraciones públicas de estos países superan el 40% de su producción económico, es decir el PIB. Esto ocurre en toda UE con la excepción de 3 países, Rumanía y Bulgaría e Irlanda. 

Los países con mejores Índices de Desarrollo Humano, (que es indicador más fiable para medir el bienestar de un país), tienen un porcentaje de participación en el PIB superior al 40%. Países como Finlandia, Dinamarca, Suecia, Noruega  y Canadá  disponen de la mayor calidad de vida y riqueza más repartida del Mundo  y todos ellos la economía está repartida al 50% entre el sector público y privado 

Está claro: Hay una relación entre el nivel de renta y bienestar de una sociedad con respecto al poder de sus Estados.

Pero vayamos a los ejemplos negativos. Los paises con porcentajes de participación del gasto público más bajo, es decir donde el Estado tiene menos presencia en la economía, son los países africanos con un menor nivel de desarrollo, como la República Centroafricana, la República Democrática del Congo y Nigeria que a pesar de tener un PIB muy pobre, el gasto público no supera el 13% del PIB. 

También en  Latinoamérica encontramos ratios bajas inferiores al 30% en Perú, Colombia,  Paraguay, etc que son países con amplias bolsas de pobreza y “malestar” de sociedades polarizadas.  Sin embargo, esta cifra del 30% la superan  los países que más han logrado avances sociales después de la década ganada de gobiernos progresistas como Brasil, Bolivia, Ecuador, etc cuyas ratios eran sensiblemente menores antes de la llegada de estos gobiernos. Durante esos años, los países lograron sacar de la pobreza a millones de ciudadanos.

La menor participación del Estado en la economía genera pobreza y estados fallidos. 

Otro ejemplo muy claro: El país con menos participación del Estado es  Somalia, en la que éste prácticamente ha desaparecido. NO creemos que haya mucha gente interesada en vivir en este pais. Las consecuencias para la sociedad somalí son horrorosas: hambre, inseguridad, escasez o falta total de servicios básicos de educación, sanidad, agua, infraestructuras de limpieza, de transportes, etc. Un infierno, que en nada se parece al Cielo que nos prometen los Neoliberales cuando dicen que a menor intervención del Estado, mejor para la sociedad, esto es falso

Por desgracia escucharemos muy pocas veces en los medios de comunicación de masas hablar de estas cifras y análisis. Esto se debe a que éstos medios defienden el discurso del neoliberalismo,  empeñado en reducir el gasto público y especialmente los gastos sociales. En realidad esta posición es la que más interesa a las clases más pudientes y sus representantes de la derecha política.

Entonces ¿podría deducirse que cuanto más estado mejor sociedad? ¿Viviríamos más felices si el Estado fuera el único agente económico?

La respuesta es un NO absoluto.

Los regímenes dictatoriales de inspiración stalinista y maoista resultaron nefastos para la inmensa mayoría de la población porque su desarrollo económico fue bajo y la falta de libertades también perjudicó. Ninguno de los regímenes comunistas lograron ofrecer a la mayoría de su población los niveles adquisitivos, de renta y de prestaciones sociales que se han logrado en Europa.

La conclusión está clara: En el término medio está la virtud.

Un estado fuerte y presente en la economía pero que no crezca tanto como para ahogar a la iniciativa privada. No es aconsejable dejar prohibir  las iniciativas económicas, empresariales y sociales que las personas libremente decidan emprender y que dotará de dinamismo y crecimiento económico  para generar riqueza y empleo.

Necesitamos sociedades libres, en las que la gente cree empresas, que los emprendedores generen iniciativas que se concreten en sociedades mercantiles, cooperativas, empresas sociales, ONGs. Al mismo tiempo necesitamos un Estado que recaude impuestos, sobre todo a los más ricos, es decir un sistema fiscal progresivo, justo, no solo a escala nacional, sino internacional, que logre globalizar el desarrollo humano más allá de las fronteras europeas y de los países de la OCDE.

Necesitamos un Estado que sea del Bienestar: que garantice la educación y la sanidad universal y gratuita, que preste unos servicios sociales que garanticen servicios a los más necesitados, un sistema de apoyo a las personas dependientes, un Ingreso Mínimo Vital, unas pensiones para jubilados y personas con diversidad funcional. Pero también un Estado que intervenga en la economía para hacerla más cohesionada, siendo propietario de sectores estratégicos como la energía o la banca.

Buscamos la felicidad y para ello necesitamos vivir en sociedades en las que tengamos garantizadas una condiciones materiales dignas. Combinar nuestra iniciativa personal con la existencia de un Estado fuerte parece la mejor receta para conseguirlo. 

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar