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Declarado un nuevo caso de ébola en República Democrática del Congo mientras el país lucha contra la pandemia de la COVID-19

World Vision

Un nuevo caso de ébola se confirma en el este de la RDC dos días antes de comunicar la declaración oficial de que el país estaba libre de esta enfermedad, y exactamente un mes después de la confirmación del primer caso de COVID-19 en la nación.  

“Necesitamos la máxima ayuda internacional para apoyar a los países con menos recursos y donde la COVID-19 puede ser devastadora, como es el caso de la República Democrática del Congo. Cuando nos disponíamos a enfocarnos en la respuesta a la COVID-19 y dar por superado el ébola, un nuevo caso en el país nos recuerda la alta vulnerabilidad en la que viven millones de personas en los contextos más frágiles del mundo”, Javier Ruiz, CEO World Vision España.

Hasta ahora, la COVID-19 ha infectado 215 personas en la RDC, la mayoría en la poblada capital Kinshasa, donde viven 12 millones de habitantes. Algunos casos ya han sido declarados en las partes sumidas en el conflicto situadas en el este del país. Esta situación supone que no hay descanso para la salud de los más vulnerables en RDC, ni para los trabajadores de la comunidad que ahora tienen que luchar contra dos de las más temidas crisis sanitarias del mundo, dentro de un país ya vulnerable a causa del conflicto y la violencia. 

“Lo que más temíamos está ocurriendo. La RDC que es el hogar de 80 millones de personas se enfrenta a una mortandad de la COVID-19 de un 10%, convirtiéndola en una de las más altas de África. Ahora debe enfrentarse a dos enfermedades al mismo tiempo ya que una nueva infección de ébola ha sido identificada”, confirma Anne-Marie O’Connor, Directora Nacional de World Vision RDC. 

“Los médicos, las enfermeras, los cuidadores, los supervivientes, los trabajadores humanitarios, los gobiernos y las comunidades ahora tienen que luchar al mismo tiempo contra el ébola y la COVID-19. Este anuncio, por parte el secretariado técnico del ministerio de salud, acaba con la  esperanza de celebrar el final de una enfermedad mortal en el momento en el que nos enfrentamos al nuevo desafío del coronavirus,” añade Anne-Marie.

World Vision avisa que el peligro combinado del ébola y de la COVID-19 podría tener unos efectos significativos y duraderos en los niños y las comunidades que todavía estaban recuperándose de la respuesta al ébola, que duraba ya 20 meses. Además, la ONG también destaca que los niños que están separados de sus padres, aislados, huérfanos y asustados por culpa del ébola ahora se enfrentan a una doble amenaza.

“Durante la crisis del ébola, el 30% de los casos en la RDC era niños, de ellos unos 8.000 separados de sus padres, y 3.000 huérfanos. Estamos preocupados por lo que representarán las infecciones combinadas del ébola y la COVID-19. La disponibilidad de material médico profesional, como respiradores en el país, está muy limitada, y solo la mitad de las instalaciones sanitarias en la RDC tienen acceso a agua” explica el Responsable de Salud y Nutrición de World Vision, Tom Davis.

“Afortunadamente, el ébola tiene una vacuna, y World Vision ha seguido trabajando con las comunidades para favorecer su distribución, así como su aceptación y cumplimiento. Creemos que esto construirá un anillo de protección para las comunidades que tienen que enfrentarse a la enfermedad” apunta Anne-Marie. 

World Vision está trabajando con una red de más de 800 líderes influyentes en las comunidades (105 hasta ahora ya han sido reorientados a la lucha contra el COVID-19) para reducir la presión sobre los recursos sanitarios compartiendo los mensajes sobre salud y distanciamiento social. Además más de 4.400 trabajadores sanitarios que han jugado un papel significativo en la reducción de los casos de ébola, difunden mensajes informativos y de protección a la comunidad. 

“Sin poder aumentar rápidamente el personal en cuidados intensivos, ni disponer de equipo o medios para cubrir la necesidad de su población y con sistemas de salud muy frágiles, numerosos países como la RDC se enfrentan a una crisis sin precedentes. Necesitamos enfocarnos en aquellas cosas que sabemos que pueden tener mayor impacto sobre la expansión de la COVID-19 y el ébola: distanciamiento social, higiene de las manos y respiratoria, y formar al personal local para ayudar a las familias a cuidar la gran mayoría de casos que pueden recuperarse en casa, y con ello evitar el colapso de las instalaciones sanitarias. También estamos trabajando para asegurarnos de que la mayoría de los niños más vulnerables sigan con los servicios ya establecidos para preservar su protección, educación, alimentación y sobre todo bienestar”, añade Davis.

A pesar de enfrentarnos a la incertidumbre y el miedo, hay esperanza tras la experiencia vivida ante el ébola de la que hemos aprendido lecciones importantes para la COVID-19. Los 40 días de calma sin un caso declarado de ébola en el país, ofrece la constatación que estas crisis sanitarias públicas puede pararse si la comunidad internacional se implica con las comunidades afectadas y las familias más vulnerables.

Foto: World Vision

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