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Cuándo ir a urgencias y cuándo no por gripe

Coincidiendo con la bajada de temperaturas, la gripe ha sido declarada como epidemia en diferentes regiones españolas. Ya en la primera semana del año se superó el umbral de 52,6 casos por cada 100.000 habitantes, el establecido como límite para considerar pico epidémico, y se ha observado un aumento de la tasa de incidencia en todas las franjas de edad.

Como en años anteriores, el virus predominante es el de tipo influenza A (60%), y especialmente el pandémico A(H1N1)pdm09, con mucha menor participación del virus influenza tipo B (30%). No hay que olvidar que la principal complicación de la gripe es la respiratoria (más del 90%), con cuadros que van desde bronquitis hasta neumonías más o menos severas, por lo que las UCI están preparadas para dar un tratamiento de soporte y, en muchos casos, una respiración artificial.

Sin embargo, no hay que acudir al hospital ante cualquier síntoma de gripe. “La gran mayoría de las personas que padecen gripe presentan cuadros que curan entre los 5 y los 7 días gracias a medicación sintomática (antitérmicos para bajar la fiebre), reposo en casa e hidratación, sin necesidad de administrar antibióticos. Aunque al inicio de la enfermedad la fiebre alta, el dolor muscular generalizado y la falta de apetito son habituales, no supone ningún riesgo para personas sanas sin enfermedades crónicas, ya que el organismo tiene los mecanismos necesarios para superar esta situación en pocos días. En general estos pacientes no requieren consulta médica”, explica el doctor Alejandro Rodríguez, coordinador nacional del Grupo Español de Trabajo Gripe A Grave (GETGAG) de la SEMICYUC.

En cambio, la gripe puede ser potencialmente grave en bebés y ancianos, así como en aquellos con enfermedades crónicas que pueden sufrir descompensación o reagudización por el virus. Es en estos grupos de personas donde debemos estar muy atentos ante cualquier signo de alarma. Su aparición nos indicará cuándo debemos realizar una consulta médica al centro de atención primaria o a urgencias. Los principales signos de alarma son los siguientes:

  1. Problemas de falta de aire o sensación de ahogo ya sea al caminar (cuando antes no lo presentaba) o en reposo.
  2. Alteraciones de la conciencia como agitación, desorientación, conversación incoherente o estupor.
  3. Persistencia de fiebre sostenida (sin remisiones) por más de 48 horas que no cede con la medicación habitual.
  4. Vómitos o diarreas persistentes.
  5. Agravamiento de su enfermedad de base.
  6. Debido a que el virus A(H1N1)pdm09 puede afectar rápidamente el pulmón de personas jóvenes, aun sin factores de riesgo, provocando cuadros de dificultad respiratoria grave, es importante considerar ir a urgencias si persisten los síntomas de gripe sin mejoría.
  7. Finalmente, también deben acudir a urgencias las personas afectadas por la gripe que pertenezcan a grupos sensibles como embarazadas, personas inmunodeprimidas, personas con cardiopatías o personas con enfermedades crónicas en estado avanzado para su valoración objetiva.

En casos de sospecha, especialmente en personas que ingresan por insuficiencia respiratoria aguda, se aconseja llevar a cabo el aislamiento completo del paciente. El objetivo es evitar la propagación, permitiendo iniciar un tratamiento específico farmacológico hasta recibir los resultados que confirmen o no la existencia de gripe, así como las medidas de soporte específico de órganos en el caso que se requiera.

La prevención es fundamental ante la persistencia de las bajas temperaturas. “El frío por sí solo no provoca gripe, pero es un factor que puede favorecer la trasmisión del virus. Diferentes estudios sugieren que las condiciones ambientales frías y secas favorecen la trasmisión, con picos máximos a 5 ºC y una humedad relativa del 20%. Además, en ambientes fríos los virus son más estables, tanto las partículas infectadas transportadas por el aire (tos, estornudos) como las depositadas en superficies, sobreviviendo más tiempo”, recuerda el doctor Rodríguez. “Los cambios bruscos de temperatura pueden condicionar cambios en los mecanismos de defensa de las vías respiratorias, debido a una cierta vasoconstricción (reducción del flujo de sangre) de la mucosa nasal y bronquial, con disminución de la capacidad de defensa de las mismas”.

La vacunación sigue siendo la mejor medida preventiva. “El impacto de las vacunas fue muy positivo el año pasado, especialmente entre los mayores de 65 años, ya que fue capaz de prevenir un 20% de los casos de gripe leve, un 11% de hospitalizaciones, un 35-40% de las admisiones en UCI y un 38% de las defunciones por todas las causas atribuibles a gripe que se estima ocurren en hospitales”, apunta el doctor Rodríguez.

Imagen: Pixabay

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