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Covid19: cuatro decisiones políticas para cambiar el modelo productivo

Autor: Economista frente a la crisis.

Si las buenas ideas, las más adecuadas a cada momento, se impusieran por medio del contraste y del diálogo desinteresado, el mundo hace siglos que sería otra cosa. Pero, desgraciadamente, no son las mejores ideas las que, después de una pugna intelectual limpia, acaban siendo asumidas por todos. El viejo Marx nos avisaba de la existencia de una lucha desigual, en el que los grupos y clases dominantes se las apañan (con sus medios, con su fuerza, con su capacidad de comprar y seducir) para convertir en dominantes las ideas que justifican sus intereses y poder.

Mirando al presente, una cosa es lo que el mundo necesita y otra lo que saldrá de esta crisis. Una cosa lo que España necesita y otra el camino que resulte de la batalla de influencias partiendo de la desigualdad de fuerzas de los que defienden una cosa y la contraria, aunque a veces utilicen parecidas palabras.

Lo que España necesita es caminar hacia una economía más proxima, con un centro de gravedad más cercano que de un salto hacia una economía de más calidad, con unas empresas más inclusivas e innovadoras, más nuestras. No es nada ilusorio. El espíritu del momento nos ofrece una oportunidad de integrar tres objetivos en un remozado proyecto de pais:  el primero es disminuir la desigualdad social, verdadero handicap al desarrollo; el segundo, aumentar el musculo de nuestro sistema productivo y el tercero, mejorar el gobierno de las empresas creando climas laborales mas inclusivos y favorecedores de la innovación.

De alguna forma son retos que afectan a la denominada predistribución de las rentas, que son también exigencias institucionales para cambiar el  modelo productivo. En esa dirección, se plantean cuatro actuaciones concretas que son un ejemplo de ideas (otras muchas hay en otras facetas del cambio necesario) que muestran otra forma de afrontar los retos actuales.

A.- Creación de un Fondo Soberano para Inversiones Estratégicas

La definición y apuesta por sectores estratégicos exige reforzar la conexión entre impulsos públicos e interés general. Y ello requiere un nuevo consenso sobre el papel del sector público en estos momentos dotándole de un blindaje institucional suficiente y adaptado a las normas comunitarias.

B.- Capitalizar los sacrificios no solo las aportaciones dinerarias

La desigualdad de los programas públicos (Alemania, Francia y los países centrales están multiplicando el tamaño de los programas de apoyo a sus empresas respecto a España) tendrá efectos perniciosos para la competitividad de los países del sur. De un lado, hace que peligre la libre competencia en el mercado interior de la UE. De otro, resulta evidente que las empresas alemanas podrán competir con muchas más ventajas que las españolas e italianas y agravar la desindustrialización del sur.

C.- Fortalecer el estatuto de las empresas públicas

Es el momento de fortalecer el modelo de empresa pública que tenemos en España,  excesivamente subsidiaria y débil en la defensa de los intereses nacionales y excesivamente fácil de adaptar a los intereses partidistas del gobierno de turno. No podemos olvidar el vergonzoso caso de Endesa, empresa pública nacional de energía, que, siendo un actor estratégico de un sector crucial,  fue primero privatizada para acabar luego siendo una filial de la empresa pública de energía de otro país, Italia. La consecuencia de ese prodigio de desnacionalización es conocida: lo primero que hizo ENEL fue vaciar las arcas de la tesorería de su filial Endesa.

D.- Incentivar la reinversión productiva de los excedentes

El sistema impositivo español descarga su peso especialmente sobre los impuestos al trabajo mientras alivia la carga impositiva sobre las empresas. La subida de tipos en el Impuesto de Sociedades es una tarea inaplazable.

En este momento, sin embargo, tan importante es aumentar los recursos públicos como incentivar las decisiones que mejoren la capitalización de las empresas y la inversión productiva sobre el reparto de dividendos. Dada la complejidad de la coyuntura, parece conveniente combinar la subida de tipos con otras medidas que compensen parcialmente sus efectos mediante desgravaciones para los beneficios no repartidos.

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