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Caos en Bolivia por la gestión de la presidenta golpista de la Pandemia de Coronavirus

Bolivia es de los países más castigados por la Pandemia con una situación sanitaria muy precaria. El Gobierno actual de Bolivia es fruto de un golpe de estado incitado por los sectores ricos y blancos del pais que han querido frenar las reformas sociales del gobierno de Evo. 

«Tengo fe, vamos a salir adelante», dijo la presidenta Áñez, sobre una enfermedad que no se sabe si es el covid19, mientras la pandemia hace estragos en el Gobierno provisional ya que  seis de sus ministros han contraído el virus más el presidente del Banco Central, siete viceministros, la presidenta del Senado, y otros seis legisladores. No solo los hospitales están colapsados, hay personas que fallecieron en la calle, las funerarias y cementerios se encuentran colapsados.

Con la pandemia en su peor momento, con la curva en permanente ascenso y las preocupaciones económicas y políticas en grado de ebullición, la ausencia de tantos funcionarios y un gobierno absolutamente desbordado por la incompetencia e ineficacia que no ha tenido más remedio que aplicar las medidas que tenían que haber ejecutado hace mucho. Ahora La Paz y El Alto están en una cuarentena total, al punto de que se prohibirá hasta la venta de alimentos. 

La pandemia no apaciguó los ánimos en una sociedad profundamente dividida desde los sucesos de noviembre pasado que derivaron en el golpe de estado antidemocrático y semi violento contra el presidente Morales. Las protestas sociales se repiten diariamente. Las condiciones horribles de vida a las que están sometiendo a la población indígena y pobre del país, el golpe de estado, los costos económicos de la cuarentena en un país dominado por las actividades informales son verdadera dinamita contra los poderosos que se plantean siempre soluciones violentas contra los manifestantes.

Se han movilizado los conductores de buses y taxis, los dueños de restaurantes, las familias que reclaman subsidios y hasta las trabajadoras sexuales.Bolivia debe realizar sus elecciones presidenciales el 6 de septiembre pero los ricos no quieren. Saben que van a perder esas elecciones aunque todos los días las televisiones y periódicos mienten y manipulan para favorecer a los dirigentes de la derecha, a la población rica, más blanca y menos empática. Bolivia necesita que su verdadero presidente, el que ha ganado todas las elecciones que se han convocado desde hace más de 14 años, vuelva al poder para que la democracia, que hoy no existe en Bolivia, pueda llevar de nuevo a la senda de progreso en la que se encontraba con Evo.

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