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Canarias corre el riesgo de perder una de cada 5 hectáreas de suelo agrícola.

Autor Arian José Alonso Luis.

Gran parte del suelo agrario de Canarias no tiene actividad y otra parte poco despreciable corre incluso el riesgo de desaparecer. Revertir esta situación es el objetivo que anima la elaboración de las directrices de ordenación del suelo agrario (DOSA), lleva acabo un proceso que el Gobierno regional emprendió en la anterior legislatura y que sigue su camino en la actual. La memoria del avance del documento advierte de las consecuencias de seguir perdiendo superficie dedicada a la agricultura y la ganadería: caída de la producción y aún menos recursos para el autoabastecimiento. Que eso no ocurra dependerá de las posibilidades de activar el 46,5% del suelo que permanece sin cultivar y también de atenuar el peligro de «pérdida irreversible» de terreno agrario, que se cierne en los próximos años sobre casi una de cada cinco hectáreas (el 18,6%) y que podría afectar también a una porción del suelo que no está en producción.

Destacar como aparte de esta situación de conflicto con el territorio, nuestros agrícolas y ganaderos desde tiempos remotos están siendo totalmente maltratados en cuanto a su producción, donde no sólo, determinan cuanto y cuando deben producirse las cosechas, si no que si se sobrepasa ese límite establecido toda la producción restante debe ser tirada a la basura, evitando que esas personas puedan obtener un plus económico vendiéndola por su cuenta a locales canarios o incluso regalar a personas que lo están pasando mal.

Pero el peligro de pérdida de suelo agrario va más allá de ese 18,6% al que abarca el avance de las directrices de ordenación. Entre las 58.162,9 hectáreas que no están cultivadas y que, en principio, no están amenazadas por el desarrollo urbanístico o la construcción ni se encuentran en zonas protegidas hay también espacios que podrían dejar de ser potencialmente aptos para las actividades del sector primario por otras razones. En función de la orografía y de las condiciones climatológicas, en algunos casos parte de este suelo está sometido al riesgo de desaparición por efecto de la erosión.

El panorama para la ganadería tampoco es halagador. El riesgo de desaparición acecha a 663 explotaciones de las Islas y a 21.364 cabezas de ganado. El futuro del 27% de las instalaciones ganaderas está comprometido, sea por la posibilidad de ceder ante el empuje de la urbanización de los entornos y la ejecución de infraestructuras (10,3%) -dado que están insertas en suelo urbano, urbanizable o rústico de protección de infraestructuras o por la incompatibilidad de usos, al estar ubicadas en espacios naturales protegidos o en suelo rústico de protección natural.

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